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Balta y Geño Senadores o soñadores

De nada sirvió la inconformidad de la Coparmex ni la carta abierta de Index, al organismo cúpula de los empresarios ni siquiera los escucharon y al gran organismo de las maquiladoras, aunque los escucharon no los leyeron, tal vez porque el gobernador de ustedes no lee los periódicos, aunque es menester aclarar que en las redes sociales si se mencionaron ambos hechos inéditos, al menos antes de que soplaran los vientos del cambio.

La pérdida de confianza irá sin duda aparejada con la pérdida de credibilidad, algo que a los políticos de cualquier color o ideología les tiene sin cuidado, pues en sus finanzas requieren lo necesario para cumplir sus metas, no importa de donde venga el recurso, ni que opinión tengan los interesados.

La realidad es más simple de lo que parece, ellos los empresarios harán los ajustes necesarios para poder cumplir la nueva tasa impositiva, para ello tendrán que recurrir a diversas estrategias, por ejemplo: a) Reducir su plantilla de personal. B) Limitar sus gastos de representación en viajes de negocios. C) Abatir los gastos de combustible. D) Escalonar horarios.

Pero la pregunta que ellos se hacen es: ¿Acaso el Gobierno no puede hacer lo mismo? Tal vez el Gobierno no entiende que las políticas de austeridad implican menos producción y ellos que no producen nada, ni siquiera leyes modernas, bien podrían intentar aplicar alguna medida que no fuera la de aumentar impuestos.

Recuerdo cuando el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, le preguntó al entonces alcalde Jaime Rodríguez alias “El Bronco” como le hacía para que su municipio fuera el menos endeudado del estado y la respuesta fue clara y directa: “¡Robando menos, señor gobernador!”

Así las cosas, en hechos más recientes, “El Bronco” despidió al responsable del “El Cobija-gate”, aquel famoso episodio donde un funcionario de nombre Rogelio Benavidez Pintos compró cobijas para los pobres al triple de su valor real, pero no se preocupen por él, ya consiguió trabajo y ahora en Tamaulipas es “asesor” del gobernador de ustedes, para “eso”, sí alcanza.

Pero dejemos en paz a los generadores del cambio y vayamos ahora a ver cómo andan las cosas del otro lado, o sea con los responsables del cambio.

En el PRI la inconformidad crece y crece, no hay poder humano que les explique que el próximo triunfo electoral no dependerá de ellos, sino de los acuerdos cupulares que se tengan.

A fe de muchos, lo que sucede es muy simple, el pleito es por buscar la primera posición en la boleta tamaulipeca por el senado de la República.

Parece distante el 2018, pero la verdad es que no lo es, el PRI obtendrá los votos que el gobernador de ustedes les permita, así que no hay necesidad de pelear desde ahora el liderazgo del anteriormente partido de las mayorías.

Tanto escarceo, solo demuestra que en el CEN no tienen idea de quién manda aquí,  y apoyarse en la opinión de solo dos hombres resulta inútil, sobre todo cuando la intención es “agandallar”  sin el menor viso de carisma.

Hay quienes dan por sentado que seguirá el PRI siendo la segunda fuerza política en Tamaulipas en la contienda del 2018, sin recordar siquiera los bandazos que dieron los electores en las ultimas 2 elecciones, pues de ganar 8 distritos electorales federales, en un solo año perdieron la gubernatura y el congreso.

Valdría la pena que quienes hoy están pelando la primera posición en el senado en la boleta del 2018 se hicieran unas preguntas: ¿Quién garantiza la permanencia como segunda fuerza política? ¿Cuántos votos se retienen sin carisma en la figura? ¿El éxodo se irá a su casa o buscará alternativas? ¿Alguno sabe de estrategia? ¿Vale la pena vetar? ¿El Partido tiene dueño?

Mientras no hallen respuestas, la base seguirá pensando en la tercera posición, esa que no alcanza plurinominal, por ello el título, BALTA Y GEÑO, SENADORES O SOÑADORES.