Melancolía de la Resistencia

El Geriscope

A Gerard Piqué, jugador del Barcelona, se le ocurrió hace unas semanas montarse un programa en Periscope y la reacción histérica de la FIFA, y la cobertura que han hecho los diarios deportivos españoles, son la evidencia del potencial que tiene esta "app".

El Periscope es uno de esos inventos que van a obligar a los medios de comunicación a reconsiderar la forma en que se acercan a su audiencia. Esta prodigiosa app funciona, para quien no esté enterado, como una unidad de televisión, con capacidad para transmitir programas en directo, sin más instrumental que el teléfono que llevamos normalmente en el bolsillo.

No solo es capaz de transmitir un programa como lo haría un canal de televisión; además permite interactuar al conductor con su audiencia.

A Gerard Piqué, jugador del Barcelona, se le ocurrió hace unas semanas montarse un programa en Periscope y la reacción histérica de la FIFA, y la cobertura que han hecho los diarios deportivos españoles, son la evidencia del potencial que tiene esta app, que antes del experimento del futbolista ya contaba con millones de seguidores.

Gerard Piqué es un futbolista mundialmente famoso que tiene una tumultuosa parroquia de seguidores en Twitter, que se han apuntado también a sus andanzas en Periscope. Estas andanzas tienen un formato más bien simplón, vemos al conductor saliendo del Camp Nou, jugando parchís y vacilando con sus colegas (todos estrellas mundiales) durante una concentración de la selección española. También lo vemos a bordo del avión del Barça, entrevistando de manera desenfadada a Messi o a Neymar, o interactuando con la horda de admiradores que espera afuera del estadio a que salgan los futbolistas.

Este divertimento aparentemente simple ha puesto nerviosas a las autoridades del deporte, que muy pronto se dieron cuenta de que Piqué puede hablar de un producto (una marca de gafas como fue el caso), sin que ellos participen de las ganancias, aún cuando el futbolista lo haga sin ánimo de anunciar nada. El establishment deportivo teme a esa unidad de televisión que no controlan y que el futbolista lleva en el bolsillo. ¿Cuánto van a tardar las marcas en pagarle directamente a Piqué un jugoso patrocinio por sus exitosas transmisiones?

La prensa española ha bautizado los programas de Gerard Piqué como el Geriscope, y da cuenta de todas sus aventuras televisivas porque, en cada programa, el futbolista revela datos y situaciones a los que un periodista no puede tener acceso. La cosa es diabólica: para saber de los futbolistas la prensa deportiva recurre a la fuente que producen y transmiten los mismos futbolistas, y el periodista termina reportando no lo que ha investigado, sino lo que el futbolista le quiere enseñar.

Hace unos días pudimos ver en el Geriscope una conversación entre Piqué, que se ha revelado como un auténtico conductor, e Iker Casillas, portero de la selección española y ex portero del Real Madrid, el eterno rival del Barça, donde juega Piqué. La conversación fue de una intimidad imposible de lograr por un periodista. Estaban los dos en el salón de un hotel, merendando leche con galletas, purgando ese tiempo muerto que forma parte de la vida del futbolista, cuando está en otro país esperando, después de haber entrenado, el juego del día siguiente. En ese momento de ocio, muy propicio para sacarle al otro respuestas interesantes, atacó Piqué a Iker Casillas y el resultado de esa conversación, que fue una entrevista de televisión en toda forma, ha llenado durante los últimos días las páginas de la prensa deportiva. ¿Qué periodista, con su equipo de televisión a cuestas, puede lograr una entrevista con ese nivel de intimidad? Ninguno; lo que propone el Geriscope está fuera del alcance de las cadenas de televisión y las va a obligar a reconsiderar la entrevista tradicional, va a orillar a los reporteros a ser mucho más incisivos, más imaginativos y más sagaces.

Por otra parte el Geriscope pone en entredicho el descomunal hardware que se necesita para hacer una transmisión de tele: camiones, plantas de luz, ríos de cables, cámaras, luces y un equipo de trabajadores para que echen todo eso a andar; se puede argumentar que la transmisión por teléfono no tiene la misma calidad, que la escena está mal iluminada y que las tomas son casi siempre anárquicas, pero mejor habría que pensar en el valor del documento, en ese insólito episodio de intimidad compartida que estelarizan dos personas públicas, en esa estética espontánea que constituye una nueva forma de contar la realidad.

Aunque no le guste el futbol no se pierda el Geriscope, es un hallazgo que durará muy poco; se trata de un ejercicio de comunicación masiva del que pronto va a adueñarse el establishment deportivo. No pasará mucho tiempo antes de que veamos a Nike, a Adidas, a la Samsung o a la misma FIFA metiendo en cintura al Geriscope de Piqué.