Otro camino

¿Otra vuelta de tuerca?

Los temas, al menos los mediáticos, tienden a repetirse, tanto por su propia naturaleza como por quienes los discuten.

Por ejemplo, ha vuelto a discutirse la cuestión de la segunda vuelta. Uno de los argumentos para establecerla subraya el riesgo de una presidencia muy frágil. Existe la posibilidad de una competencia muy fragmentada donde el vencedor o triunfadora oscile en porcentajes de 27 a 32 por ciento. Según encuestas recientes existe un empate virtual entre AMLO, Margarita Zavala, El Bronco y una alianza PRI ampliada al PRD.

También ha reaparecido la probable candidatura de la esposa de un presidente. Ese fue un rumor que distrajo, durante meses, a los comentócratas y a los miembros de la partidocracia que especularon con Marta Sahagún. Hoy no es mera especulación. Margarita Zavala ha dicho estar buscando la candidatura a la Presidencia. Incluso provocó una reacción muy torpe, por decir lo menos de AMLO, quien la calificó de "apéndice" de Calderón.

Poco se ha comentado del aspecto oligárquico de una candidatura tan vinculada a uno de los hombres poderosos; aun con los bajos porcentajes de aprobación actuales, Calderón fue presidente.

Tristemente no es el único caso. Muchos políticos son familiares directos de dirigentes o gobernantes actuales; otros tantos aspiran a cargos de gobierno o representación en los diferentes niveles de gobierno. Ocurre también con los posibles relevos del poder judicial.

Esa casta está adueñada incluso de universidades y sindicatos.

Además de la corrupción, la demagogia, el incumplimiento de propuestas, la arbitrariedad y las múltiples fechorías cometidas por los gobernantes, incluyendo los nexos de muchos con las bandas criminales, uno de los elementos del desprestigio de la democracia es la casi nula diferencia con los estados monárquicos por estar bajo el control de una auténtica casta, aun peor que la existente en España. No estamos lejos de que se reproduzca el fenómeno de las reelecciones eternas, como ya ocurre en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, la dinastía de los Castro en Cuba o la recién interrumpida de los Kirchner en Argentina.

Una vuelta de tuerca más para seguir igual.

joelortegajuarez@gmail.com