Otro camino

Calladitos se ven mejor

Las guacamayas que tanto descalificaron a los jóvenes, diciendo que eran apáticos, egoístas, enajenados y demás, ahora sin rubor alguno hacen premoniciones: es una reacción efímera y pronto todos regresarán a la normalidad, dicen los sesudos analistas. Otros van más lejos, como el rector Graue, acusando a los chavos de ser ajenos a los estudiantes y pretendiendo eliminarlos de la gran labor del centro de acopio del Estadio de CU. La respuesta fue inmediata: los chavos tomaron directamente en sus manos la recolección y distribución de las donaciones. Una vez más la burocracia enseña el cobre. Solo sabe calumniar y amenazar, no sabe entender la espontaneidad solidaria. Está acostumbrada a ver todo como un bazar.

Tampoco entendieron que era tiempo de movilizarse y pretendieron volver a la normalidad, regresando a clases. Los estudiantes realizaron asambleas gigantescas y en ellas decidieron continuar movilizados. La UNAM, el IPN, las Normales, las universidades de Puebla, Morelos y muchas privadas son mucho más que aulas. Son y han sido espacios de libertad, solidaridad y cuestionamientos al Estado.

Toda la partidocracia está aterrada, no saben qué hacer si les quitan aunque sea una parte de la lana. Hay quienes quieren espantar a los millones que demandan quitar los obscenos subsidios a una casta parasitaria, con el petate del muerto: quieren privatizar la política. Como si quitarles los miles de millones a una burocracia inepta y corrupta fuese a favorecer a la oligarquía. Lo cierto es que los partidos son instrumento de las grandes familias y empresas capitalistas y por ello actúan como en un bazar. Unos apoyan a los partidos del poder tradicional, PRI y PAN, mientras otros mueven como marionetas a los supuestos opositores, como siempre lo fue el PRD y sus nuevas siglas bajo el nombre de Morena, no se diga el resto de la morralla.

La sacudida del 19 de septiembre no es solamente telúrica, es social y quizá también política, en su sentido profundo. Nada ni nadie garantiza que ella sea traducida en una ruptura con el sistema político.

Es hora de que la palabra la tomen los jóvenes y que los ancianos sepan que calladitos se ven mejor.

joelortegajuarez@gmail.com