Otro camino

Un paso adelante, ¿dos atrás?

Para quienes llevamos luchando 30 años por la legalización de las drogas —producción, distribución, consumo y comercialización—, la resolución de la Primera Sala de la Suprema Corte es un paso adelante. No se tiene que ser ni "paneceo, ni debatista, ni sí, pero..." para señalar las limitaciones de esa resolución. Como lo dice muy bien Horacio Radetich: hipocresía, ocultación y desinformación.

La suprema, los medios, los voceros, los partiduchos y los politiquetes esconden su incapacidad de tocar el tema del dinero del narcotráfico detrás de estupideces tales como el "uso lúdico" y "recreativo" de la mota. ¿Conoce usted algún pacheco que prenda unos porros para jugar o divertirse?"

No es poca cosa que a la calle se hayan sumado las élites. Recuerdo un manifiesto de los 80 suscrito por "abajo firmantes" como el jefe de los Chicago Boys, Milton Friedman, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y otros.

Hace unos pocos años se sumaron algunos ex presidentes iberoamericanos y en los últimos 10 años Jorge Castañeda libra una batalla jurídica y mediática (propagandista) de gran eficacia.

La política de "mientras menos mejor" porque así "quedamos los puros revolucionarios" siempre termina en el fracaso o incrementa el número de plañideras ante el muro de las lamentaciones. Eso en el mejor de los casos, porque muchas veces sirve a chantajistas profesionales que viven del cuento de la denuncia "izquierdista" mientras cobran con la derecha.

Si bien las personas tienen derecho a hacer de su vida lo que quieran, sin afectar a terceros, no permitir el comercio es dejar todo igual.

Para mí, lo principal de poner fin a la prohibición de todas las drogas (las ilegales, no el alcohol y el tabaco) es darle un golpe mortal a las bandas de criminales cada vez más asociadas a los poderes, tanto a nivel de los Estados nacionales o los niveles locales, como lo hemos padecido con el triste caso de Iguala y anexas. Al permitir su comercio, esas bandas dejarán de tener sentido. Se reducirán los cientos de miles de víctimas del narcopoder. Quizá se vayan a otros "giros", como el secuestro, como ocurrió con la guerra de Calderón. Tampoco se acabarán los adictos.

joelortegajuarez@gmail.com