Otro camino

"Los partidos son nuestros enemigos"

Este letrero escrito en una pancarta de la manifestación del miércoles 8 en la Ciudad de México expresa el estado de ánimo de mucha gente. No se trata de un “ensayo” en torno al papel de los partidos. Es simplemente el sentimiento ante una realidad política decadente, donde los partidos han llegado a límites insólitos. 

Lo que estamos viviendo es una consecuencia, casi inevitable, de un “modelo” de partido electoral, derivada del sistema de la partidocracia que se basa en la simulación y que suplantó a la sociedad y además despojó a los sectores sociales oprimidos de su propia fuerza y la convirtió en mercancía en el bazar puesta al mejor postor, entre ellos el narco y otras fuerzas de los poderes fácticos.

Nadie podrá tapar el sol con un dedo. Las maniobras para esconder las siniestras ligas de los gobernantes postulados por el PRD en Guerrero e Iguala no se las van creer.

Todos los grupos o tribus del PRD apoyaron a Ángel Aguirre y al criminal presidente municipal de Iguala. Las fotografías de todos los “líderes” con ellos abundan. Además fueron postulados y registrados por ese partido y con esos registros hicieron campaña y “ganaron”.

El asesinato de uno de los dirigentes de una tribu en Iguala por parte de Abarca fue “platicado” por Bejarano y su esposa al procurador general de la República y éste lo acepta sin rubor, pero alega “que no se presentó denuncia formal”. La PGR es cómplice por omisión de ese crimen, por lo que el presidente Enrique Peña Nieto, titular del Ejecutivo, está implicado.

La siniestra competencia de conductas criminales en Guerrero con la cacería de estudiantes normalistas de Ayotzinapa y las ejecuciones en Tlatlaya llevaron a Jesús Ortega a insinuar una “solución salomónica” : la salida de Aguirre en Guerrero y la de Ávila en el Estado de México. Sobran los comentarios.

Cuando la matanza de Aguas Blancas, Rubén Figueroa, hijo, salió del gobierno y lo sustituyó precisamente Ángel Aguirre, quien reprimió desde entonces a los estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Es el colmo que ahora se niegue a salir e invente una “consulta” como coartada para evadir su responsabilidad y lo peor es que recibe el aval de toda la dirigencia del PRD.

La conducta obscena de los partidos explica el inmenso desprestigio que tienen entre muchos sectores de la sociedad. Buscarle tres pies al gato y querer atribuir ese desprestigio a otros confirma la decadencia de esos dirigentes de la partidocracia.

La monstruosa cacería humana en Iguala, los más de 50 “levantados” por camionetas de la policía municipal, muchos de ellos torturados antes de ser ultimados, con una crueldad indescriptible, como el joven estudiante de 22 años desollado y su traslado a “fosas clandestinas”, como consta en múltiples testimonios y fotos, exhibe la naturaleza del narcopoder existente en Iguala y que se ha extendido a escala nacional llegando constituir una especie de narco-Estado; parecía un delirio cuando lo advirtió Eduardo Valle hace 20 años en su libro El segundo disparo.

No sirve el infantilismo radical para combatir la decadencia partidista y al narco-Estado, es el turno de la gente. Somos mucho más que dos...

 

joeloj7168@yahoo.com.mx