Otro camino

Otra vez el 'Poli'

Algunos ancianos que consideran que todo pasado fue mejor no terminan de entender a los movimientos juveniles actuales. Están siempre remitiéndose al pasado. Llegan a afirmar que los jóvenes de hoy están embrutecidos con las redes y los gadgets o son apáticos. Para ellos no existen las movilizaciones de decenas e incluso de cientos de miles del año 2012 durante el movimiento #YoSoy132 ni las asambleas masivas de apoyo a los maestros al año siguiente ni las que se realizaron en torno a la solidaridad con los familiares y estudiantes de Ayotzinapa.

Por supuesto no registran el gran movimiento del politécnico.

Algunos veteranos consideran que las movilizaciones actuales dentro y fuera del país, como la de los indignados en España, las de los occupied en Estados Unidos y las de ahora en Francia no "tienen rumbo, no tienen ideología".

Vivir en y de la nostalgia o peor aún de la melancolía ha convertido a muchos veteranos en viejos conservadores, con cierto aire de aquellas tías asustadas con los ratones, subidas en una silla.

Otra vez la vida los ha desmentido. Los estudiantes politécnicos están movilizados:

Lo han hecho a partir de considerar amenazada la existencia misma del IPN.

Mientras esta gran institución de educación superior siga sometida orgánica y estructuralmente a la SEP, el riesgo de ser de una u otra manera un apéndice del Estado estará presente siempre.

Solamente con la autonomía, una real y completa, no como la de la UNAM y la del resto de las universidades, que son inconstitucionales porque no aplican el artículo tercero, ya que se rigen por leyes orgánicas expedidas por el Congreso de la Unión o por los congresos estatales.

Las propias universidades, cada una por separado, para ser autónomas deben ellas mismas aprobar sus normas internas y construir sus órganos de gobierno de manera paritaria.

Esto significa que las autoridades, todas sin excepción, sean electas por cada una de las comunidades que integran a las universidades o el IPN, es decir profesores e investigadores eligen a sus representantes a los Consejos correspondientes y los estudiantes a los suyos.

No hay que temerle a la autonomía del IPN. Llegó su hora.

joelortegajuarez@gmail.com