Otro camino

El miedo al cambio nos invade

“… toda interrogación, toda palabra, es rebeldía, mientras que, en el mundo de lo sagrado, toda palabra es acción de gracia…” Albert Camus


Es probable que el daño causado por la fallida transición, particularmente la decepción que dejaron los gobiernos de Fox y Calderón, combinado con la religiosidad de la oposición disfrazada de izquierda haya producido un resurgimiento del conservadurismo y del miedo al cambio.

El bien ganado desprestigio de los políticos-políticos (como le llamaba el legendario Alekos en su biografía novelada, escrita por Oriana Fallaci) arrastró consigo la política misma.

Paradójicamente es el mejor mundo posible para la partidocracia (término equivalente al que usaba Alekos Panagoulis), que aplica el principio “mientras menos burros más olotes”.

El alejamiento de la POLÍTICA facilita los acuerdos palaciegos y se vuelve contra la sociedad en su conjunto, pero especialmente contra los segmentos sociales más desamparados.

En el caso mexicano ese desamparo no es solo material, expresado en ausencia de empleos dignos y con salarios mínimamente remuneradores, sino que se acentúa por la falta de organizaciones propias y autónomas.

No es tan gratuito y menor que la gente en México hable de prestaciones (cada vez más mermadas, por cierto) en lugar de referirse a ciertas condiciones laborales y sociales, como derechos.

Si el llamado movimiento obrero es en realidad una camisa de fuerza donde los sindicatos y sus dirigentes actúan contra los intereses de los trabajadores, no debe extrañar que no exista conciencia de ningún tipo entre los asalariados y que tengan una actitud pasiva ante esas prestaciones a las que ven como dádivas de los patrones y el Estado y no como derechos conquistados por ellos mismos.

El desprestigio de la política-política, de los partidos, de casi todas las instituciones políticas y la ausencia de tradiciones de convivencia colectiva en la vida cotidiana han fortalecido las conductas egoístas y mezquinas en todos los ámbitos de la sociedad.

En la búsqueda de soluciones individuales ante cualquier tipo de problema: obtención de empleo y defensa del mismo, atención de la salud, relación con las instituciones escolares, públicas y privadas, la actitud ante un accidente doméstico o automovilístico, ante una práctica delictuosa, ante la mínima norma de convivencia, como lo son las reglas de tránsito; ante cualquier contingencia se ha expandido la tendencia al arreglo en corto.

El fenómeno está por todas partes.

En la Villa Olímpica, una unidad construida en 1968 para alojar a los atletas que vinieron a los 19 Juegos Olímpicos que está localizada casi dentro del campus de la UNAM, habitan unas mil familias. La mayoría podría ubicarse en la llamada clase media, con una buena porción de universitarios y algunos antiguos exiliados del Cono Sur. Ante una simple propuesta de abrir una puerta más que desahogara el nudo de miles de carros a las horas pico, que se convierte en una pesadilla para cientos de miles, la tercera parte votó contra el cambio.

No extraña que antiguos críticos hoy sean defensores de lo viejo. Ponen por delante intereses egoístas y rechazan lo colectivo.