Otro camino

La “justicia” en México

La historia de José Antonio Zúñiga y su lucha contra el sistema penal y judicial mexicano, relatada en el largometraje Presunto culpable (2011), fueron censuradas unos días después de su estreno; el lunes 14 de diciembre de 2005 una patrulla de la policía de la Ciudad de México lo arresta abruptamente en Iztapalapa acusándolo de homicidio de manera injusta; su caso es uno entre miles.

Según la ONG Renace, en México hay 100 mil personas presas injustamente. La mayoría está presa por un delito menor (robo de algún producto en un almacén, de un celular) y por confesiones o testificaciones falsas arrancadas mediante tortura, detenciones inconstitucionales o por no tener defensores adecuados o recursos para pagar las fianzas.

Mientras esto ocurre, existe también un alto porcentaje de delitos que jamás se denuncian por la desconfianza de la gente en las “instituciones de justicia”: ministerios públicos y todo tipo de jueces. Además 96 por ciento de los delitos no es castigado (Inegi).

Las cárceles son verdaderos infiernos. Lejos de cumplir la supuesta “rehabilitación”, se violan los derechos humanos de los procesados y operan bandas de extorsionadores, secuestradores, cadenas de narcotraficantes, pandillas de sicarios y demás “organizaciones” criminales. Casi siempre están asociadas a los custodios y fundamentalmente a los directores de los reclusorios, incluyendo los de “máxima seguridad”, como quedó evidenciado con la fuga de El Chapo.

Muy pocas veces se logra liberar a un inocente, como es el caso de Óscar Álvaro Montes de Oca, a quien encarcelaron durante una semana al sembrarle una maleta con cocaína. Algo similar padece hace siete meses Angélica López, quien continúa en prisión sin que se haya iniciado su proceso.

Se dice que hay alrededor de 500 presos políticos en el país, 241 en el estado de Puebla. “Nuestros compañeros no son criminales, son presos políticos de conciencia”, dice la activista Yolanda Barranco, familiar de Damián Gallardo, encarcelado en Oaxaca por ser miembro de la CNTE.

Una sociedad donde la norma fundamental debe ser el respeto a los derechos humanos, sin un sistema de justicia mínimo, conduce a la barbarie.

 

joelortegajuarez@gmail.com