Otro camino

¿Otra revuelta descarrilada?

Resulta inexplicable por qué un gobierno desprestigiado, con un presidente calificado como ignorante y una inmensa ira contra él mismo consigue descarrilar la revuelta.

Siempre los aumentos de precio de las mercancías de consumo general son rechazadas por la mayoría de la población. Así comenzaron las grandes revoluciones.

Lo cierto es que las miles de acciones de rechazo al gasolinazo rebasaron cualquier predicción. Más de mil 500 almacenes fueron asaltados, decenas de carreteras bloqueadas, manifestaciones nunca vistas en ciudades del norte de la República como Monterrey, donde incluso penetraron al Palacio de Gobierno y ayer una inesperada en Mexicali. En Durango la policía actuó con arbitrariedad y detuvo a manifestantes pacíficos como el estudiante Hiram Soto.

No extraña que muchos excluidos iracundos, espontáneamente o inducidos, entraran a los almacenes a llevarse mercancías. Hay evidencias de que en muchas ocasiones fueron trasladados en camiones hasta los almacenes, incluso hay informes de que algunos recibieron 800 pesos para asaltar. Esta operación perversa intentó y consiguió en gran medida crear un ambiente de miedo los primeros días de las protestas. Los rumores eran de los más variados y hasta inverosímiles como el “estado de sitio” y el golpe militar.

Nadie puede predecir con certidumbre los alcances de esta revuelta sin Revueltas. Una inmensa resistencia antigobiernista contra los incrementos de precios se combinó con el deterioro alarmante del peso y las agresiones de Trump, antes de haber tomado posesión, a la industria automotriz, imponiendo la cancelación de proyectos de Ford y Chrysler y una armadora japonesa también bajo amenaza. Cada tuit de Trump se convirtió en un descenso abrupto del peso.

Peña Nieto ha reaccionado, en el plano formal, recurriendo a los viejos esquemas corporativos que están en decadencia como el sindicalismo charro o el patronal que se dividió con el deslinde de la Coparmex. Sus medidas “para rescatar la economía familiar” nadie las toma en serio.

No basta con denunciar al gobierno para derrotar su política, hace falta la cabeza que pedía Revueltas; una dirección y un programa.

joelortegajuarez@gmail.com