Otro camino

Brisa de los independientes

En Mazatlán, en el auditorio José Luis Ceceña Gámez de la Universidad de Occidente, situado en el malecón, se percibe la brisa de los independientes que puede convertirse en un oleaje en 2018.

Cada día que pasa está creciendo el fenómeno de las candidaturas independientes.

Expresan, como dice Jorge G. Castañeda en su libro Solo así: por una agenda ciudadana independiente, el hartazgo creciente de mucha gente con la partidocracia.

No se trata de una discusión teórica en torno a la cuestión de los partidos y su papel en la democracia ni de descubrir que el sol sale todos los días, cuando algunos politólogos nos dicen que una candidatura independiente al entrar en un proceso organizativo de varios ciudadanos se convierte en Partido. Pues sí y no.

En tanto que en la sociedad es inevitable estar en una parte o proponer ser parte de una propuesta, una agenda, un candidato; en esa medida nos dicen con voz engolada que se está construyendo un partido.

Sería absurdo discutir esa tesis.

Lo que está en juego hoy y aquí es si el sistema de partidos que tenemos en México es capaz de darle salida al inmenso hartazgo con un monopolio político desprestigiado por su ineptitud, su voracidad y su obsolescencia o hay que echarlo abajo mediante el impulso a esta brisa independiente hasta que se convierte en un oleaje que eche abajo esa lápida que oprime a la sociedad en la que se ha convertido la partidocracia.

Guste o no el fenómeno de candidatos independientes, está proliferando por todas partes. La candidatura anticapitalista de Sergio Moissen en el DF o la candidatura de la obrera en Ciudad Juárez y las de varios jóvenes en Sinaloa, Aguascalientes y muchas más muestran una corriente política y social que ha sido capaz de sortear todo tipo de obstáculos y que pueden convertirse en candidaturas triunfadoras. Eso provoca, también, que algunos integrantes de la partidocracia, apenas ayer, traten de darnos gato por liebre y se presenten como candidatos independientes. Ante ello solo hay una vacuna: darles la espalda en las urnas, no votando por ningún cachirul.

Ante lo nuevo, es mejor apostar por el cambio que ponerle peros.

joelortegajuarez@gmail.com