Otro camino

El "corporativismo" modelo de intervención estatal

En ciertos medios es un lugar común decir que André Breton fundó el surrealismo, pero que en México lo vivimos, según declaró él mismo, quien fue autor principal del Manifiestosurrealista. Casi para cualquier cosa empleamos el termino surrealista: lo mismo para describir nuestro mediocre futbol profesional que para explicarnos las conductas esquizoides de los partidos, donde los de izquierda postulan principios de la derecha y ésta se oculta aunque esté presente en todos y cada uno de los integrantes de la partidocracia.

No es tan claro para muchos de sus integrantes, ni tampoco para los intelectuales orgánicos del Estado y hasta para quienes se dicen sus críticos, el tema del corporativismo. Hay incluso quienes lo enaltecen como rasgo de una supuesta política de masas.

Aquí no está tan claro si el fundador de éste modelo procede del fascismo italiano, de Benito Mussolini en particular o hay una retroalimentación del modelo gestado durante el callismo y en ciertos aspectos consolidado en el cardenismo.

El asunto no está en determinar si fue primero la gallina o el huevo, sino cómo siguen vigentes muchos rasgos de ese modelo y qué tanto están detrás de ciertos comportamientos políticos tanto del gobierno de Peña Nieto como de sus opositores, no se diga de sus aliados formales del Pacto por México y los de facto.

El enfrentamiento en Tepito entre vecinos del barrio bravo y los manifestantes de la CNTE, expresa una de las variantes del corporativismo.

Durante décadas, las organizaciones populares mediante las cuales controló el Estado y su partido prácticamente único a los comerciantes, los integrantes de la economía informal (ambulantes, taxistas “legales” y piratas, los “giros negros” y sus víctimas, los solicitantes de vivienda y un inmenso etcétera) suplantaron a los ciudadanos tanto en el monstruo de la megalópolis como en el resto del país. Casi de manera total esos aparatos se trasladaron al PRD, más los que surgieron de la emergencia de la sociedad civil derivada de los organismos de damnificados del sismo de 1985, fenómeno conocido como movimiento urbano popular que dio sustento a todas y cada una de las tribus del PRD, Morena; PT y anexos como el Pancho Villa.

Ni hablar de todo el aparato de control corporativo del charrismo sindical, que merece un tratamiento aparte.

En el enfrentamiento en Tepito, no solo está presente el clima de intolerancia contra la CNTE gestado en los medios masivos, sino que se expresó la existencia de grupos de choque estructurados de manera corporativa tanto de filiación priista e incluso, por qué no, perredista. Dicho claramente no es tan claro que haya sido el rechazo de la gente del barrio bravo lo que se manifestó contra la CNTE, sino que detrás está o puede estar el ensayo de un modelo corporativo de lucha contra la disidencia.

Tristemente hay nefastos signos de corporativismo dentro del PRD, su gobierno y sus aparatos.

Los tiempos están cambiando…

El 2 de octubre de 2004, algunos estudiantes de la UNAM fueron detenidos de manera arbitraria por policías del DF disfrazados de civil, Ciro Gómez Leyva fue el único que lo denunció en tv. No lo olvido.