Otro camino

La cara fea del futbol

Hay un meme en las redes muy significativo: la figura de un personaje con cabeza de globo terráqueo al cual le pasan por delante un péndulo con la forma de balón de futbol: el planeta está hipnotizado. No se percata que detrás de él hay aviones israelíes bombardeando Gaza.

No siempre las caricaturas son rigurosas para entender los fenómenos, pero casi siempre tienen la capacidad de simplificar las cosas y hacerlas comprensibles. Sobre todo en el caso mexicano, donde tenemos una gran tradición como lo acreditan las célebres calaveras de Posada y sus diversos sucesores como El Chango Cabral, Abel Quezada y los actuales como Magú y en la generación anterior Rius, Naranjo y muchos más.

El futbol es, como tantas cosas, un campo de confrontación. No solamente deportivo. Es un inmenso negocio. La FIFA obtiene cientos de miles de millones por la organización de la Copa del Mundo y el resto de torneos. No se diga las ligas nacionales como la española o regionales como la Champions de Europa y las equivalentes en cada país. Obviamente la tristemente célebre Federación Mexicana de Futbol.

Tiene ya mucho rato que el futbol está íntimamente ligado a los media. Hace un siglo empezó en la radio y llegó a la cumbre mediante la televisión, al punto que sus emisiones tienen o pueden llegar a tener una televisón-audiencia de miles de millones en todo el planeta, como ocurrirá con la final del domingo en Maracaná que disputarán por tercera ocasión Alemania y Argentina.

Considerar como gran denuncia el carácter comercial de la Copa del Mundo es descubrir que el sol sale todos los días.

Los jugadores de futbol considerados crack pueden obtener ganancias de decenas de millones de euros o dólares anuales, como Cristiano Ronaldo, dueño de un impresionante palacete en Inglaterra, el propio Messi y antes Maradona, Pelé y muchos más. La gran mayoría de los futbolistas padece una situación cercana al esclavismo. Tienen muy bajos ingresos, sus fichas las manejan a su antojo total los directivos. Dice bien Hugo Sánchez que el caso mexicano es límite y que los jugadores se deben organizar en una asociación o sindicato para defender sus derechos, cosa que han intentado en el pasado con resultados negativos.

No solamente ocurren estos fenómenos en el futbol, también se dan en el beisbol, en el futbol americano y todo el deporte comercial a escala planetaria.

Mañana mismo se enfrentarán el mexicano Canelo Álvarez  y el balsero cubano Erislandy Lara, quien huyó de la isla en 2008 con otras 25 personas. Siendo campeón mundial amateur de peso Welter obtenía unos cuantos pesos cubanos y en el combate de mañana obtendrá un millón de dólares.

Es impresionante que eso ocurra en un planeta con miles de millones de personas miserables y hambrientas, con bombardeos del gobierno de Israel a la población palestina de Gaza, con los más de 52 mil niños detenidos en Estados Unidos, con los cientos de miles de refugiados en Siria, con las ejecuciones y violaciones de mujeres por los fundamentalistas y muchos otros casos de desigualdad y opresión.

La cara fea del futbol no debe olvidarse.

PD: Ignacio Carrillo está sufriendo un acoso estatal con disfraz judicial. Va mi solidaridad.

 

joeloj7168@yahoo.com.mx