Otro camino

Vidas o vías dobles

Un abrazo solidario para Rufino Perdomo

 

Al final de un año plagado de contrastes, hemos vivido una especie de doble vida.

Peña Nieto, su gobierno y aliados comenzaron a tambor batiente: sus reformas de gran calado merecieron el calificativo del mexican moment.

Los augurios apocalípticos de los estatistas nacionalistas no pasaron de inquietar a unos miles. Sus jefes e intelectuales erraron en el diagnóstico y peor en la estrategia para combatir la reforma energética. Las instituciones la consumaron, incluso echando abajo o anulando las leyes recién aprobadas para la realización de consultas, como lo hizo la Suprema Corte ante las propuestas de Cuauhtémoc Cárdenas y Morena. Nada ocurrió.

Al iniciar el otoño la cacería de estudiantes normalistas de Ayotzinapa en Iguala sacudió al país entero. Su atrocidad puso a Peña Nieto en la picota nacional e internacionalmente. Prácticamente la totalidad de la partidocracia fue repudiada. El PRD quedó colocado como el partido cómplice de los narcogobiernos. La ira no respetó liderazgos morales ni formales.

Tres consignas se volvieron clamor en múltiples movilizaciones de cientos de miles: vivos se los llevaron, vivos los queremos; fue el Estado y fuera Peña Nieto.

A la quiebra del sistema político ante lo ocurrido en Iguala se sumó la condena a su obscenidad exhibida con los asuntos de la casa blanca y la de Malinalco.

No hay día que no ocurran otros casos similares en otras partes del país; protagonizados por todo tipo de miembros de casi todos los partidos con registro electoral.

El país ha presenciado una doble vida.

La vida criminal de las élites gobernantes, por una parte y por la otra el insólito movimiento de hartazgo y rechazo a esa parafernalia montada en los hombros de la sociedad a la que defrauda.

Estos dos grandes bloques tienen al país al borde de un empate catastrófico.

No ha sido suficiente el clamor creciente para que el gobierno de Peña Nieto considere el menor cambio en su equipo, mucho menos la renuncia del Presidente. Todo lo contrario. Todo indica que han apretado tuercas para fortalecer al equipo compacto.

En el ámbito del movimiento de hartazgo y rechazo tienden a difuminarse sus círculos más amplios y a cobrar mayor protagonismo los círculos pequeños.

En Guerrero tiende a predominar un estilo de doble cara que combina las acciones virulentas y hasta polpotianas con los arreglos y el chantaje. Todo ello lastima profundamente al gran movimiento nacional e internacional.

El rechazo a los partidos y a los sinvergüenzas que los dominan, no se ha traducido en algo similar a Podemos español, por citar un ejemplo reciente. La ausencia de rumbo y el desprestigio de esa izquierda millonaria ha favorecido el extravío y hasta la ocupación de los espacios vacíos por un discurso y unas prácticas de sublevación infantil. Esto ha sido aprovechado por la política represora que en los dos últimos años ha detenido a unos 500 manifestantes y empiezan a volverse cotidianos los atropellos en domicilios de disidentes y hasta algunas desapariciones y ejecuciones.

Apostemos a que se abran las puertas y tomen la palabra los jóvenes en el próximo 2015 para poner fin a esa doble vida. Es posible conseguirlo tomando otro rumbo.

joeloj7168@yahoo.com.mx