Otro camino

Simulación y demagogia son veneno

Cinco meses después de la cacería de estudiantes normalistas de Ayotzinapa, aunque no han cejado las movilizaciones y denuncias contra la impunidad y los reclamos por justicia, tanto a escala nacional como internacional, la indignación no se ha traducido en un cambio político.

Abundan los datos del desprestigio gubernamental de todo tipo. Paradójicamente, también los datos que colocan al PRI en primer lugar de intención de voto para las elecciones de junio, seguido por el PAN y empatados en tercer lugar el PRD, Morena y... ¡el Verde!

Tanto por el bien merecido repudio a la partidocracia como por un contradictorio rechazo “principista” y “moralista” a la “democracia”, optar por anular el voto en las próximas elecciones está cobrando fuerza.

Las actitudes ante las elecciones son múltiples. No existe ningún dogma “revolucionario” u opositor que valga siempre y en cualquier parte.

Ante los comicios de 2009 y 2012, algunos propusimos esa táctica. Un@s se “agandallaron” y la usaron para obtener ciertas migajas y hasta obtuvieron alguna diputación del PRD.

Hoy resulta casi imposible no compartir la propuesta de anular el voto. Nunca como ahora hay tantas razones y emociones para hacerlo. Encabezados por el PRI, todos y cada uno de los integrantes de la partidocracia están manchados de lodo, heces y sangre. La clase política es equivalente a cleptocracia. Casi no hay día ni institución del Estado que no esté involucrada en un escándalo de saqueo impune de las arcas públicas. Tampoco hay día sin hechos de violencia, tanto los de ajuste entre bandas como, cada vez con más frecuencia, los que suceden por acciones de las policías y el Ejército. También son frecuentes las detenciones arbitrarias de personas opositoras.

Para no volver a sufrir una nueva frustración se requiere dar un viraje: traducir la indignación genérica en propuestas específicas en cada ámbito de la vida social y civil del país, ir juntando piedritas.

Las actitudes de simple denuncia muy cercanas al lamento no sirven para construir un camino de resistencia que consiga avanzar. Menos, la simulación “opositora” de los pactistas. Ambas son veneno para el cambio.

 

joeloj7168@yahoo.com.mx