Otro camino

Salir del atolladero

Los movimientos sociales o políticos, los de antes y los recientes, generan esperanzas, algunas viables otras no tanto; no siempre consiguen todo lo que los motivó o lo que en el camino fueron integrando a sus metas. Eso ocurre aquí y en China.

Cuando solo predominan los sentimientos, aunque sean muy genuinos, suele ocurrir un fenómeno de “radicalidad” en el “discurso” o en ciertos gritos y hasta en el consuelo del uso de insultos y ahora de chistoretes y memes contra los poderosos, a falta de conseguir avances.

Estamos en un momento delicado para el movimiento por la justicia y contra la criminalidad del narco-Estado que se produjo ante la cacería y desaparición de estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Más allá o mas acá de las clasificaciones en torno a si se trató de un crimen de Estado o no, el movimiento expresó un rechazo creciente al gobierno federal mediante la consigna Fuera Peña Nieto.

Se hizo muy visible el hartazgo con el sistema de partidos y específicamente con el PRD, al que llevó a una quiebra casi total. Donde sus dirigentes formales, sus líderes “morales” y toda la parafernalia burocrática que ha medrado con esa franquicia de “izquierda” tuvieron comportamientos patéticos.

La simbiosis de crimen y poder se manifestó con toda su atrocidad indescriptible en la presidencia municipal de Iguala, el gobierno de Guerrero y su articulación o abierta complicidad con las bandas más salvajes del llamado “crimen organizado”.

Un antiguo guerrillero de la Liga Comunista 23 de Septiembre con gran lucidez lo denominó la autoridad criminal.

La dimensión del movimiento ha sido una de las más impresionantes de lo que va del corto siglo XXI  e incluso de la segunda mitad del siglo XX. Ahora se dieron manifestaciones en casi todas las ciudades grandes, medianas y pequeñas del país y además una inédita expresión en decenas de ciudades de todo el planeta.

Los universitarios de todo el país, destacadamente los estudiantes, se hicieron presentes a través de muchas formas, incluyendo los paros. Una gran ausencia fue la del rector Narro, quien además se mostró muy endeble ante la incursión policiaca al campus y que todavía permanece bajo su ofensivo cerco.

El gobierno del DF mostró su rostro represivo. En combinación con el gobierno federal ha detenido a 460 manifestantes desde el 1 de diciembre de 2012, como bien lo documenta Ricardo Raphael. Es inadmisible que sigan detenidos en cárceles de alta seguridad los 11 manifestantes que fueron detenidos de manera arbitraria el 20 de noviembre, como los 460 que tuvieron que ser liberados todos y cada uno, por la evidente inocencia de los absurdos cargos que se les hicieron.

Mancera se ganó la felicitación de Peña, pero el rechazo del movimiento. No se entiende por qué Cuauhtémoc Cárdenas no renuncia también a su puesto en ese gobierno represivo.

Sería lamentable que este inmenso movimiento justiciero y con grandes dosis libertarias se quedara en la denuncia estridente. La peor manera de avanzar en la lucha contra la restauración autoritaria es llevar este movimiento al callejón sin salida de la derrota digna.

Peña Nieto puede reponerse si el movimiento se queda en el atolladero.

 

joeloj7168@yahoo.com.mx