Otro camino

Salarios, rezago inmenso

Para compensar el inmenso rezago de los salarios, el Gobierno del DF propondrá a finales de agosto aumentar el mínimo para alcanzar entre 87 y 100 pesos diarios. No será suficiente para comprar la canasta básica alimentaria, estimada en 171 pesos por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Tiene mucha importancia esta propuesta, dado que los salarios mexicanos son precisamente el talón de Aquiles del “modelo mexicano”, fuente de nuestra sociedad inmensamente desigual y pobre.

En un listado de salarios promedio elaborado por la OIT, nuestro país queda bastante abajo, específicamente en el lugar 58, con un sueldo promedio mensual de 609 dólares (8 mil 19 pesos), contrastando con Corea del Sur, décimo lugar mundial, con 2 mil 903 dólares; Singapur en el lugar 14, con 2 mil 616 dólares; no se diga con Estados Unidos en el cuarto lugar, con 3 mil 263 dólares, o el primer lugar, Luxemburgo, con 4 mil  9 dólares; ni siquiera se compara con el lugar 20, España, con 2 mil 352 dólares.

La cuestión es más grave si se considera que, según el Inegi, 25 por ciento del PIB fue generado por trabajos ubicados en la denominada economía informal, donde una buena parte obtiene ingresos muy bajos e inestables.

Según el cuadro elaborado por MILENIO y Profeco, el salario mínimo, que estaba en 37.9 pesos en el año 2000, se incrementó a 67.2 en este año, lo que indica un aumento de 76.3%; ello no compensa el incremento de los precios en ese mismo periodo de los productos básicos, que se han incrementado al triple de los salarios.

Según el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM en su reporte 100 de agosto de 2012, para el año 2010 49% de la población ocupada se ubicaba dentro del nivel de ingreso de los que ganaban de 0 a 2 salarios mínimos diarios, es decir, los que recibían por un día de trabajo máximo 114 pesos con 92 centavos.

Aunque el salario mínimo para muchos es solo un dato de referencia, eso no anula la situación de bajos ingresos de la mayoría de los mexicanos.

Las cifras pueden tener variaciones según la fuente que se utilice, pero siempre coincidirán en la insuficiente capacidad de compra de los salarios.

Lo que resulta preocupante es el porqué de ese bajo nivel salarial.

No debe descartarse que una de las causas de ello se encuentra en la casi nula capacidad de lucha de los trabajadores por elevar o incluso defender sus salarios, derivada de la práctica inexistente de organizaciones que los defiendan.

Los sindicatos en México, en su inmensa mayoría, son aparatos de control de los trabajadores y solo han servido para crear una casta de líderes millonarios que medran con la “representación” de los asalariados.

Aunque la tendencia mundial es contraria a los derechos de los trabajadores, en todos los sentidos: seguridad en el empleo, pensiones, educación y salud públicas, vivienda y por supuesto salarios suficientes, el caso mexicano es uno de los peores.

Mientras las distintas capillas de la clase política “debaten” entre sí e imponen sus políticas.

 

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