Otro camino

Pantano

Tal parece que el gobierno de Peña Nieto se encuentra en un pantano. Nunca he entendido aquello de “si le va mal al presidente, le va mal a México”. Tampoco considero que tras el fracaso gubernamental se produzca de manera mecánica un ascenso del campo opositor, menos aún al proceso de construcción de una fuerza alternativa.

El escenario nacional de los recientes cuatro meses se ha significado por una tendencia creciente de pérdida de credibilidad del gobierno. Ante la cacería en Iguala de estudiantes normalistas de Ayotzinapa, surgió un inesperado e inmenso movimiento. Su fuerza masiva y moral trascendió los marcos del territorio y además de las protestas en casi todo el planeta ha incursionado en importantes organismos internacionales. Es estimulante que no se haya podido imponer cierta lógica que apostaba al olvido como “salida” que dejase la impunidad como destino fatal.

Casi simultáneamente Peña Nieto sufrió un tremendo golpe a su prestigio con los temas de la casa blanca, Ixtapan y la casa de Videgaray en Malinalco. Es insólito, para decirlo suavemente, el recurso de nombrar a un empleado para “investigar” si “existen o no conflictos de interés“ en esos casos. Treinta y dos años después de la creación de la “Secretaría de la Contraloría”, por Miguel de la Madrid, que durante todo ese tiempo mostró su total inutilidad y solamente sirvió para demostrar la inevitable complicidad de un aparato gubernamental con el jefe del Ejecutivo y demás intereses, debido precisamente a su condición de “secretaría” subordinada al presidente. En esos 32 años se han conocido innumerables escándalos de corrupción y prácticamente ninguno tuvo consecuencias penales para sus autores.

Además de absurda esta medida de Peña Nieto, lo colocó en un momento y un sitio más del pantano en el que se encuentra y del que todo indica que no podrá salir en los próximos cuatro años que le restan a su gobierno.

Lo paradójico es que ante esta quiebra política del gobierno de Peña Nieto, las “oposiciones” no consigan fortalecerse. Las de los partidos oficiales están prácticamente sometidas al gobierno. El PAN por su propia decadencia y el PRD y socios por su abierta condición de “paleros”.

 

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