Otro camino

"Impasse" en el PRD

Con esta palabra de origen francés definió Alejandro Encinas la situación del PRD en su congreso. Efectivamente ese partido está en "una situación que no progresa". Quizá ese impasse es congénito.

Después de veinticinco años de haber convocado a su creación, el PRD sigue siendo una extraña coalición de grupos, "corrientes", caudillos y sobre todo tribus casi carente de programa, como lo adujeron en su momento Pascual, Woldenberg y otros para salir de sus filas.

La indiscutible necesidad de alianzas políticas, sobre todo en el ámbito electoral, no ha resultado tan exitosa para la construcción de un partido.Desde su fundación conviven en el PRD las más variadas y a veces contrapuestas corrientes políticas.

La crisis del PRI para "resolver" la sucesión presidencial de 1988 propició la aparición de la Corriente Democrática en su interior. La estructura autoritaria y el presidencialismo forzaron a la mayoría de sus integrantes a romper con el PRI, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. Una vez fuera, optaron por lanzar su propia candidatura a la Presidencia a través del PARM y luego consiguieron construir una gran alianza denominada Frente Democrático Nacional y finalmente se sumó a esa candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas el Partido Mexicano Socialista, que era también una gran coalición de partidos y grupos socialistas. Esa campaña ha sido uno de los mejores momentos de la política unitaria de las izquierdas y marcó el principio del control absoluto del PRI en las estructuras de gobierno y representación, a pesar de haber sufrido un fraude impresionante en todos los sentidos.

Un partido compuesto por fuerzas e individuos de tan diverso origen, como propósitos, tendía a reproducir en su interior una interminable disputa. Originalmente esa lucha tenía ciertos aspectos programáticos e incluso ideológicos. Sin embargo rápidamente se convirtieron en una encarnizada lucha de poder que dio origen a las tribus y a una decadencia política donde solo han privado los intereses más mezquinos de las tribus y sus jefes por el control de las diputaciones locales y federales, los escaños en el Senado, las gubernaturas, las presidencias municipales y todas las demás estructuras de poder que existen en el país.

No es algo reciente ni obedece solamente a la política actual expresada en el Pacto por México. Ha estado presente siempre, incluso durante la etapa en que AMLO presidió al PRD y en el curso de su gobierno en el DF y sus dos campañas presidenciales. Era ingenuo suponer que su ruptura y la creación de Morena conseguirían "depurar" las filas de las izquierdas electorales en dos bloques: los oportunistas se quedaban en el PRD y los "verdaderos luchadores opuestos a la mafia que nos gobierna" en Morena y bajo el liderazgo de AMLO.

Los partidos políticos, incluso los que existen en México amparados por el sistema de la partidocracia, no se transforman o desarrollan mediante "las purgas" o escisiones.

Es muy significativo que todo esté en un impasse hasta resolver el asunto de la presidencia del PRD y la cuestión del Pacto por México, en espera de la decisión final de Cuauhtémoc Cárdenas.

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