Otro camino

Imaginación autónoma

Las máximas engañan la mayor parte de las veces a los espíritus vulgares; las cosas raramente son como debieran ser. Memorias sobre el arte de gobernar, de Luis XIV

 

Los acuerdos del gobierno griego, realizados con la troika, son vistos por muchos, dentro y fuera de Grecia, como una traición al mandato de más del 60 por ciento que votó precisamente por el NO a esos acuerdos denominados de austeridad que imponen condiciones de reducción a pensiones, aumento de impuestos y otros “castigos” semejantes a cambio de un tercer rescate para no sacar a Grecia de la zona euro.

Treinta y dos diputados de la coalición Syriza votaron en contra y muchos ministros y militantes de esa coalición renunciaron al gobierno y a la propia coalición. Pablo Iglesias de Podemos apoyó a Tsipras. “Es tristemente lo único que podía hacer”. “La política es abyecta”.

“¿Hacemos política o nos volvemos todos a la academia a seguir haciendo análisis estupendos?”.

La cuestión rebasa el tema griego actual y vuelve a plantear el asunto de la política. Ésta es siempre una relación directa con el poder. Puede ser compleja, contradictoria y casi siempre favorece a los grupos más poderosos. Existe abiertamente o de manera subyacente un debate eterno entre los partidarios del cambio social, político, cultural y económico: participar en la lucha por el poder, la política, o destruirlo de un solo tajo.

Entre los partidarios de la lucha política existen diversos caminos: el democrático, el revolucionario, el de la resistencia autónoma mediante los movimientos o el de la participación a través de los partidos. La vía electoral se encuentra en pleno desprestigio mundial y todavía peor en México.

Emocionalmente es mucho más atractiva la idea de poner fin al Estado.

Como dice también Luis XIV: los hombres no son ángeles, sino criaturas a quienes el poder excesivo termina casi siempre por darles alguna tentación de usarlo.

La disyuntiva no tiene solución: destruir el poder de un jalón y para siempre como querían los anarquistas o bien dar la lucha por un poder distinto opuesto al gran capital. No hay de otra. ¿Qué hacer? Siempre es posible imaginar opciones autónomas. Los movimientos de resistencia han crecido y son cada vez más diversos.

 

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