Otro camino

¿Grecia, encrucijada planetaria?

Aunque algunos no se alegran por la dimisión de Tsipras, repiten el clásico se lo dije. Más allá o más acá de esas típicas actitudes “proféticas”, la cuestión griega está colocando al planeta ante una encrucijada muy preocupante: desafiar a las políticas dominantes del modelo “neoliberal”, incluso con el apoyo mayoritario de los electores (62 por ciento en Grecia), es enfrentarse a una inmensa maquinaria estatal, militar y financiera como la denominada Troika, a la que es, hasta ahora, imposible al menos frenar y mucho menos derrotar. Ante la decisión de Tsipras hay dos posturas, cuando menos, en las izquierdas de Grecia y España.

La Plataforma de Izquierda, liderada por Lafazanis y que ofrece crear un nuevo partido, tiene serias críticas a Tsipras por “mostrar una nueva cara completamente opuesta a la de Syriza”. A los griegos se les pide ahora que se aprieten la soga alrededor del cuello y respalden un nuevo memorando.

Podemos de España ha declarado “nosotros vamos a seguir apoyando a quienes son valientes sabiendo que el camino no es sencillo y sabiendo que algunos quieren hacer un juego cínico que es zancadillear el cambio político y después decir: ¿Veis?, si es que no se puede”, como ha expresado Errejón, que ha reconocido que la división del que considera su partido hermano “no es una buena noticia”, pero no tendrá su reflejo en Podemos.

Estamos ante otra vuelta a la tuerca.

¿Cómo construir otro camino para combatir el grosero poderío del gran capital financiero, que está por encima de los Estados nacionales en proceso de evaporación como dice Bauman?

Para algunos el destino de Tsipras y Syriza era el fracaso, porque calificaban a sus políticas como populistas, olvidando su firme compromiso democrático e incluso su apuesta a permanecer en la zona euro.

Si toda propuesta de política social se descalifica tildándola de populista, se está sometiendo al conjunto del planeta a una tiranía casi totalitaria, donde solo es válido el modelo neoliberal.

No se trata de oponerle a éste el modelo estatista —al menos no es mi caso—, que condujo a México a la obscena desigualdad y la impunidad ratificada hoy mismo con la absolución de Peña Nieto.

 

joelortegajuarez@gmail.com