Otro camino

Lo banal, cortina de humo

Se ha generalizado nacional e internacionalmente lo banal como el sello de la política. Un escándalo de sábanas, una declaración estúpida, incluso una evidente utilización del poder para enriquecerse personalmente o a alguno de sus compinches; ocupan los titulares de la prensa escrita y de la electrónica.

En ningún caso se justifica que desplacen la problemática social, política, económica o de guerra que ocurre en muchas partes del planeta. Es todavía más insultante en países como México, donde sobran los asuntos de gravedad y son sustituidos por esa práctica de poner lo banal al centro.

Estamos sufriendo los extremos de esa política de lo banal. El gobernador Duarte de Veracruz protagoniza una especie de telenovela. Renuncia, se le gira orden  de aprehensión y escapa en las narices de todas las policías. En lugar de castigar a la procuradora, Peña Nieto la designa para la Secretaría de la Función Pública y en el colmo del cinismo propone a Cervantes, cuestionado priista, para la PGR. Mayor muestra de comportamiento cómplice es imposible.

Mientras en el campo “opositor de izquierda”, AMLO y sus incondicionales continúan difamando al EZLN y a cualquiera que no comparta su política de caudillo ranchero.

En las redes hay un buen sector que se solaza ante la estúpida declaración de Peña: no me levanto pensando en joder.

Es casi chusco y del género más vulgar el espectáculo que diariamente protagoniza la partidocracia, sin el menor rubor.

Su cretinismo está llegando a límites insólitos.

Da la impresión de que Peña hace todo lo posible por quedar en ridículo y que AMLO se empeña en volver a perder en las presidenciales de 2018.

Para cierto radicalismo cínico o un anarquismo de pacotilla, es el mejor escenario: muestra la quiebra de la democracia. Lo penoso es que no hacen absolutamente nada para poner en práctica ese radicalismo de utilería.

Estamos ante una decadencia de los aparatos de poder que no es posible aprovechar desde afuera del sistema, simple y sencillamente porque no hay una opción viable.

La demagogia del PRI, del PAN y del echeverrismo tardío no son ninguna opción.

Es hora de pensar otro camino. Una ruta con los jóvenes.

joelortegajuarez@gmail.com