Otro camino

Despertó el gigante en San Quintín

Hace tiempo que las “izquierdas”, tanto las oficiales como algunas autonombradas revolucionarias, le dijeron adiós al proletariado, no precisamente en el sentido del teórico André Gorz.

El despertar de los trabajadores del Valle de San  Quintín, en Baja California, en las recientes semanas ha puesto en evidencia las condiciones casi de esclavitud que padecen.

No se trata de reproducir ninguna añoranza doctrinaria en torno al carácter de los trabajadores y su papel en las luchas sociales, simplemente estamos ante una muestra más de la naturaleza salvaje de nuestros capitalistas. Es también la rebelión de San Quintín una expresión de las inmensas dificultades de los trabajadores por obtener salarios como resultado de la ausencia de organizaciones genuinas y propias con las cuales confrontarse con los patrones.

Tiene que surgir una organización como la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social y acudir a la huelga y el cierre de carreteras para que los patrones acepten negociar con los trabajadores.

En la cuestión laboral y sindical padecemos una de las expresiones más retrógradas del modelo mexicano capitalista, que postró a los trabajadores y les impuso una camisa de fuerza: el corporativismo. Mediante esos aparatos de control se les impuso la peor de las condiciones, no contar con sus propias organizaciones. Al no tenerlas han padecido el deterioro del conjunto de sus condiciones de trabajo, empezando por el salario. La política de imponer los llamados “topes salariales” se tradujo en la pérdida de su poder adquisitivo a niveles próximos a un 70 por ciento en los recientes 30 años.

Además de la precariedad laboral, que se ha acentuado durante el llamado neoliberalismo y específicamente con la “reforma laboral”, los trabajadores mexicanos han sido víctimas de una manipulación ideológica mediante la cual les hicieron creer que algunas de las pocas conquistas sociales eran producto de la “generosidad y la vocación social” del Estado nacionalista y “revolucionario”.

La restauración ha llegado incluso a la Universidad Obrera de México, gestada durante el cardenismo, a la que están recortando los recursos.

 

joelortegajuarez@gmail.com