Otro camino

Cárdenas provoca aún pasiones

La derecha sentencia Cárdenas ha muerto... y ojalá, su obra, jamás resucite, escribe Germán Martínez Cázares; Cárdenas está más vivo que nunca, proclama Alejandro Encinas; ... el presidente Lázaro Cárdenas y el PRM (...) tuvieron la visión de aprovechar el recurso petrolero como base de la consolidación del Estado, afirma Manlio Fabio Beltrones. Tres personajes de los principales partidos, los que tienen al día de hoy las siguientes intenciones de voto (según encuesta de Reforma): PRI 40 por ciento; PAN 22% y PRD 16%.

Si consideramos la suma del PRIAN, llamado así por López Obrador, nos daría 62% a favor de la reforma energética recién aprobada. Si tomamos las encuestas hechas directamente en torno a si Pemex debe privatizarse o no el porcentaje cambia radicalmente, ya que 67% se pronuncia por el no.

Lo insólito es que gran parte de los parámetros políticos, por lo menos los de la partidocracia y sus apéndices mediáticos e intelectuales, sigan ubicados en un personaje, el general Cárdenas, y una medida, la expropiación petrolera, ocurrida hace casi 80 años.

Llama la atención, también, que el debate y la resistencia se hayan reducido a ciertas poses histriónicas dentro del Senado, como el encendido discurso de Manuel Bartlett, llamando dictadura al sistema que tanto ha contribuido ha construir y al que sigue sirviendo desde su cómodo escaño, sin ruborizarse ni por supuesto dejar de cobrar la ofensiva dieta que percibe puntualmente cada mes y los demás ingresos que compensan su agotadora labor republicana; o las grotescas griterías de los diputados portando enormes fotos del general Cárdenas, incluyendo ofrendas florales fúnebres en torno a su busto, que con arrojo y valentía trasladaron a la sala de sesiones de un corredor de San Lázaro.

O bien el discurso de la partidocracia no le interesa a la gran mayoría de la sociedad, sobre todo a los jóvenes, o los “opositores” a la reforma energética de Enrique Peña Nieto y sus nuevos priistas estaban realizando una farsa como las que se protagonizan en la lucha libre entre rudos y técnicos.

En todo caso, habrá manera de constatar qué sentimientos tiene la nación si se realiza la consulta el año próximo. Por ahora hay un escollo a superar: sumar la colecta de firmas del PRD y Morena, para evitar que la Suprema Corte use como pretexto esa doble colecta y falle en contra de la consulta.

Vuelve a oler muy sospechoso el comportamiento de ambos partidos y de sus dos líderes ante un tema que ambos consideran fundamental: la supresión de la Constitución de 1917 en su contenido nacionalista y social. Si ello es así, no se entiende por qué no pudieron sumar sus fuerzas ante un desafío tan crucial para su Estado nacionalista.

Peña Nieto está celebrando con inmenso júbilo la consumación de sus reformas de gran calado, con las cuales llevará al país a la modernidad y forjará una nación progresista y cada vez menos injusta, según proclama cada vez que puede, él mismo, a través de sus empleados o de sus corifeos mediáticos.

Tristemente la realidad es otra. No hay ningún programa que exprese los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad dividida dramáticamente en clases sociales.


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