Empatía Popular

Todo sube menos el sueldo

Vaya que este 2016 nos ha pegado duro en el bolsillo con tanto aumento a los servicios, canasta básica y combustibles, y eso que apenas van siete casi ocho meses del año.

La buena nueva llegó ayer con el anuncio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para dejarnos caer la noticia de que a partir del lunes 1 de agosto habrá otro aumento de precio al litro de la gasolina y diésel.

Pues con la mentada Reforma Energética, el gobierno de Enrique Peña Nieto nos había prometido que los combustibles bajarían de precio, pero lo que sí continúa es el atole con el dedo a los ciudadanos con todos estos incrementos.

Ahora la gasolina Magna se venderá a 13.96 pesos por litro (subió 56 centavos respecto a julio); la Premium costará 14.81 pesos (44 centavos más) y el diésel se surtirá en 13.98 pesos el litro, que son 21 centavos más.

El argumento sigue siendo el mismo, los valores internacionales y el costo del crudo en el mundo, algo que los simples mortales no entendemos del todo pero que ahora es obligatorio conocer.

Con estos aumentos definitivamente llegará otra escalada de precios en productos y servicios, de los cuales aún no podemos recuperarnos con los recientes encarecimientos.

El reflejo de que ahora todo es más caro se ve desde el hecho de comprar un refrigerio, con refresco o jugo y una botana en la tienda de conveniencia llega a costar casi 50 pesos, hasta la comida corrida que se supone es la más económica en las fondas llega a costar hasta 60 pesos porque el tomate, el aguacate, la carne, el gas, el pescado, el agua y la luz subieron de precio, por mencionar algunos productos básicos para la elaboración de alimentos.

Hay hogares donde de plano tuvieron que eliminar la carne del menú semanal para la familia, porque resulta incosteable pagar más de 160 pesos por un buen kilo de bistec para que alcance a todos en la mesa.

Ahora hasta amenazan con elevar el precio del kilo de tortilla porque los insumos para su elaboración se fueron por los cielos. La tortilla es básica, ahora hasta será un lujo comer un taco, y si le ponemos aguacate podremos presumir que somos pudientes, aunque sea solo un taquito.

La triste realidad es que el salario mínimo sigue así, mínimo, mientras que todo sube cada vez más.

¿Qué vamos a comer mañana? En serio ya no alcanza para nada más que lo básico; pero si lo básico, lo esencial en la alacena y refrigerador cuesta más de lo que ganamos cada semana o quincena, entonces ¿qué carajos vamos a comer? No me lo diga, lo sé.