Empatía Popular

¿Tú quieres estar en mi lugar?

Llegando a un supermercado de Tampico al caminar por el estacionamiento, noto que hay una discusión entre dos personas, el motivo es que una de ellas se estacionó en un lugar para discapacitados sin tener algún problema físico.

El asunto se elevó de tono al comenzar con las ofensas, situación que a la mujer que se estacionó en el sitio especial pareció no importarle, solo subió a su camioneta modelo 2014 y se fue riendo del lugar. Eso enloqueció más a quien reclamaba.

Y así, con la cólera a todo lo que da, fue a decirle a uno de los guardias que tiene el centro comercial por qué no hizo algo para evitar que la mujer se pusiera en ese sitio que no le correspondía. El vigilante solo dijo “es que luego la gente se pone muy loca y mejor evitamos enfrentamientos”.

Este asunto no es particular de los ciudadanos, ya que recientemente han sido evidenciados vehículos oficiales de algún municipio o estado, hasta de Tránsito (una misma patrulla ha sido avistada dos veces en un lugar prohibido y sin recibir sanción), estacionados en espacios donde existe la señalética de zona especial para personas con discapacidad, incluso estorbando las rampas.

La comunidad de Facebook “Discapacitados Mentales del Sur de Tamaulipas”, dedicada “a todos aquellos ineptos que no respetan los espacios para las personas con capacidades diferentes. Ponte en mis zapatos, no en mi lugar” (así dice en la información del sitio), tiene al momento más de 2 mil 300 personas activas que han denunciado un sinnúmero de casos de vehículos que ocupan estos lugares de forma abusiva.

Y es que lo que los mismos usuarios de este portal llaman como “flojera crónica” en los dueños de vehículos, esto se ha hecho más frecuente en la zona conurbada al postear en solo un día hasta 11 denuncias ciudadanas.

¿Qué se necesita para que los conductores “sanos” dejen de estacionarse en lugares para personas especiales? ¿Sanciones más severas? (tomando en cuenta que las existentes no se aplican).

Pero está otro lado de las quejas, que reclaman el reparto indiscriminado de placas especiales para personas que no padecen alguna discapacidad, usando las amistades para tener este privilegio.

Quienes gozamos el don de la salud realmente no valoramos el hecho de que podamos movernos libremente por las calles, usar el transporte, subir escaleras, correr, caminar.

¿El día que ocurra algo que nos quite todos estos privilegios, seremos también luchadores por las personas con discapacidad aunque en algún momento hayamos violado sus espacios? No sabemos lo que puede suceder el día de mañana, las vueltas de la vida a veces nos da sorpresas felices, otras no tanto. Más respeto, más empatía con los demás.