Empatía Popular

El peor matrimonio entre México y EU

No sé en qué momento el Gobierno Federal pensó que encontraría una puerta abierta en el mandato de Trump, esperando por una señal de esperanza que pueda beneficiar a México, con un sujeto que ha basado su estrategia en la mentira y el odio.

Donald Trump le declaró la guerra a México desde aquel junio del 2015 cuando dijo que el país envía puros violadores y delincuentes, y así ha seguido atacando.

El doble discurso, uno en su sorpresiva y desagradable visita a Los Pinos, para luego dirigirse a otro mitin en Texas y decir todo lo contrario a lo que aquí pregonó.

Ese doble discurso lo volvió a aplicar esta semana, en medio de una búsqueda de diálogo, y en las narices de diplomáticos mexicanos en supuestas negociaciones allá en tierras gabachas, mientras éste firmaba la orden ejecutiva de construir el mentado muro.

Nos dijo que esa barda beneficiará a México tanto como a Estados Unidos. Ahora resulta.

El Presidente Enrique Peña Nieto reprobó tal acción y dijo, nuevamente, que México no pagará ningún muro.

Ayer amanecimos con el tuit de la cuenta personal de Trump condicionando la visita de Peña programada para el 31 de enero, señalando que si México no está dispuesto a pagar, entonces sería mejor que se cancelara tal reunión.

¿Qué gobierno en el mundo a estas alturas aceptaría una amenaza de tal naturaleza?

Peña hizo lo más sensato, predecible y necesario: No voy a Washington. Tres horas después de ese mensaje en Twitter pero bueno, lo hizo.

Las relaciones entre México y Estados Unidos nunca habían mostrado tal tensión.

Como efecto de esta problemática, en redes sociales empezaron a circular campañas nacionalistas atacando a franquicias estadounidenses, pidiendo a la gente que no compren productos que huelan a gringo. Recuerden que en esas tiendas trabajan mexicanos.

El TLCAN está pendiendo de un hilo, sino es que ya está más que destrozado.

Trump ahora quiere cobrar 20% de impuestos a todos los productos mexicanos que quieran entrar a su país, que de esa forma es como hará que México pague por el muro.

Sin querer nos convertimos, el pueblo mexicano, en los hijos de un matrimonio disfuncional que solamente vemos cómo se avientan la chancla de un lado para otro.

Lo peor será cuando uno termine con el ojo morado pidiendo perdón al otro.