Empatía Popular

La muerte a 55 metros de altura en Tampico

El Puente Tampico se ha convertido, incluso casi desde su inauguración en el año de 1988, el escenario predilecto para aquellos que buscan la llamada “puerta falsa”, al quitarse la vida lanzándose al vacío.

Para darnos una idea, el Puente Tampico tiene una altura de 55 metros desde la carpeta asfáltica hasta el nivel del río Pánuco. Una caída desde ese nivel hacia el agua es casi igual a golpear en el asfalto.

Como ejemplo a nivel mundial se encuentra el brasileño criado en Suiza, Laso Schaller, experto en barranquismo quien impuso un récord en agosto del 2015 al saltar desde una cascada a un cuerpo de agua, a una altura de 58,8 metros.

Su caída, de la cual salió ileso, se cronometró en solo 4 segundos, alcanzando una velocidad terminal de 123 kilómetros por hora.

De esta forma, cuatro personas han perdido la vida en el monumento insignia de Tampico en lo que va del año, una cifra que ya superó lo que en un solo año se llegaba a registrar y que, según expertos en psicología, puede llegar hasta los 12 casos en 2017.

Y es que a decir de los psicoanalistas, la depresión ha sido un factor predominante en la decisión de quienes buscan escapar a sus problemas de una manera fatal.

Uno de los casos en este año, el de una mujer, presuntamente se arrojó al vacío por una decepción amorosa. Otro, un taxista, decidió ponerle fin a su vida por tener problemas económicos. El último fue un maestro de alrededor de 55 a 60 años de edad, quien causó conmoción entre sus conocidos, pues no esperaban que su vida fuera a tener semejante desenlace.

Para Sonia Patricia Martínez Guerrero, presidenta del Colegio de Psicólogos de la FECAP, elegir el Puente Tampico para morir se debe a que tales personas simplemente buscaban una manera rápida de terminar con sus aspiraciones.

Señala que si no se detectan a tiempo las señales de una depresión en algún pariente o conocido, la cifra de suicidios puede incrementar.

Si la persona todo el tiempo está triste, apática, sin ganas de nada, mal humor, irritabilidad o agresión, duerme poco y en otros casos en exceso, o hasta le cuesta trabajo conciliar el sueño, le surgen ideas derrotistas, insiste con la fatiga, pierde el hambre o el deseo sexual, carga con culpas inexistentes o tiene una preocupación extrema por la muerte, entonces hay que tener cuidado: puede tener depresión.