Empatía Popular

¿Se mojaron? Pues vendrán cosas peores

Justamente hace una semana escribí sobre lo que pasa en poco más de una hora de lluvia en el centro de Tampico, un chapuzón obligado al no tener dónde protegerte por tanta agua.

Curiosamente una semana después nos dimos otro chapuzón, pero más que una simple agua, la lluvia literalmente nos llegó a la cintura y en algunas zonas, hasta el cuello.

El sistema frontal 5 llegó con todo al sur de Tamaulipas, haciendo ver a la ciudad más vulnerable que un pequeño bebé recién nacido. El agua nos hizo como quiso.

Ya no veíamos la salida, el agua estaba en todos lados, las calles eran verdaderos ríos salvajes, como nunca se había visto, era lo más parecido a los efectos de un huracán, aunque lo que pegó no fue ni la quinta parte de un fenómeno de grandes magnitudes.

Lo peor de todo es que estuvimos desprotegidos por la misma autoridad que se encarga de ello. Los avisos que emitió Protección Civil estatal un día antes solamente anunciaban que llovería moderadamente.

Pues como se dice coloquialmente: “toma tu lluvia moderada”.

El caos descomunal, miles de familias lo perdieron todo, el agua se metió hasta la cocina, dos metros de altura, no pudieron salvar casi nada, ahí andaban caminando entre el agua con bolsas que resguardaban algo de ropa, papeles y lo que pudieron rescatar.

Bebés que metieron en cubetas para llevarlos a un lugar seguro. Las escuelas inundadas, con los niños saliendo en brazos de soldados, marinos, policías y demás arriba de camiones rumbo a un albergue.

Las lagunas y drenajes escupiendo, vomitando agua que ya no podían guardar, revelando la mediocre capacidad de los drenes, canales y demás obras que se supone están hechas para mitigar el agua que geográficamente cae en esta zona, en este pedazo de tierra rodeado por más y más agua.

La pelota se la echaron entre los mismos ciudadanos por tirar basura en la calle y que provoca que se tapen las salidas pluviales. Otros señalaron directamente a las autoridades encargadas del manejo de recursos públicos de no aplicar este dinero en lo que necesitan las ciudades para evitar estos tristes panoramas.

Esto fue más que un chapuzón, esto no fue como en el centro de Tampico, el agua no dio tregua y como los chavos dicen: “vienen cosas peores”.