Empatía Popular

Los mercados en el corazón de Tampico

Sin duda en esta semana ocurrieron hechos que serán marcados en la historia de Tampico, ser testigos de cómo terminó el periodo de vida de unos mercados, pues 80 años no son cualquier cosa, es algo que se relatará a las siguientes generaciones.

La nostalgia es natural en los locatarios que prácticamente habitaron en los centros de abasto por excelencia del sur de Tamaulipas. Vivían entre sus paredes, pasillos, cortinas, ofertas, olores y colores. En honor a la verdad era toda una aventura ir a comprar a los mercados.

Caminar por la bajada Juárez entre los puestos de los artesanos, desde ahí ya iniciaba el deleite con tantas cosas que se veían. Playeras, caracoles, cocodrilos, el Puente Tampico en platos o llaveros, de todo.

Luego venía lo bueno. El comprador de los mercados de Tampico tenía que prepararse mentalmente para lo que iba a enfrentarse. Siempre estaban llenos de gente, tanta que difícilmente se podía caminar entre los pasillos pequeños y largos. Incluso desde bordo de calle era una odisea entrar.

Una vez dentro empezabas a escuchar los primeros gritos de ofertas de frutas, verduras, comida, quesos, carnes, artículos de todo tipo, la música a todo lo que da por aquellos que vendían discos con 500 canciones, te volvías loco por voltear a todos lados.

Debo reconocer que pocas veces fui a comprar a los mercados de Tampico, pero las veces que lo hacía era por mera austeridad, porque mi bolsillo me lo pedía a gritos, y sí, salía cargado de mercancía, mucho más de la que puedo adquirir en una tienda grande de autoservicio.

Con 200 pesos me llevaba varios kilos de frutas y verduras, y vaya que me rendían toda la quincena.

Pero no hay mal que por bien no venga. Los mercados de Tampico pedían a gritos ser curados, pero una remediación no era suficiente, una pasadita por encima no serviría mientras por dentro estuvieran casi podridos. Se tenía que empezar de cero.

Independientemente de los tintes que se le quieran agregar a la decisión de tumbar los mercados, si por política, caprichos de unos cuantos, por negocio, la realidad es que eran una bomba de tiempo que tarde o temprano iban a estallar.

Ahora no queda más que poner mucha atención a lo que viene, cómo viene y hacia dónde va. No dudo que los nuevos mercados pondrán al centro de Tampico de nuevo en el mapa de los ciudadanos, de la economía del pueblo.

También espero que junto con esta obra venga una limpieza total de la imagen de esa zona, pues de qué sirven los mercados si los alrededores no son los adecuados, por su decadencia o tolerancia, debido a la actividad que ahí se desarrolla. Pero bueno, vamos por partes.