Empatía Popular

Una aventura en las avenidas

Tal parece que en la zona conurbada existe un mal que está atacando a la gran mayoría de las personas que manejan por las calles y avenidas. El daltonismo está afectando a una gran parte de los conductores particulares y públicos.

Este es un problema que ocurre con los pigmentos en ciertas células nerviosas de los ojos que perciben los colores. Pero no es para alarmarse.

¿A qué me refiero con esto? Que los intrépidos conductores no logran diferenciar los colores verde, rojo y amarillo que marcan los semáforos, o al menos eso es lo que creemos quienes tratamos de cruzar con toda seguridad una avenida cuando la señal está en alto y un vehículo sin avisar se lo brinca.

De por sí es muy complicado caminar de extremo a extremo casi cualquier avenida de Tampico, Madero y Altamira, se necesita tener nervios de acero y los sentidos bien agudos para esquivar los autos que pasan a gran velocidad, con el miedo de cerca cuando uno se queda atrapado en el camellón central.

A este problema se le agrega la falta de puentes peatonales, no es necesario que construyan en cada esquina, con que existan en zonas de alta concurrencia como la Zona Dorada de Tampico es más que suficiente.

En esa parte de la avenida Hidalgo por mencionar como ejemplo, hay oficinas que son utilizadas por adultos mayores para hacer sus trámites ante Sedesol, que de no ser por la presencia de Tránsito para apoyar con los trayectos, estaríamos hablando de cifras mortales en ese sector.

Más al norte se encuentran los grandes centros comerciales, que durante sus ventas especiales el acumulado de personas es tal que el tráfico se detiene por grandes lapsos, ahí también, a veces, interviene Tránsito para ayudar a la gente a cruzar la avenida.

¿Es necesario que los agentes se dediquen a esta labor cuando, conociendo la carencia de elementos, pueden vigilar el tráfico en otras zonas que lo necesitan? Esto habla de la falta de cultura, de respeto y tolerancia entre nosotros mismos, conductores y peatones, para evitar al 100% los accidentes.

Un puente puede hacer la diferencia, si la gente lo utiliza o no ya no le corresponde a la autoridad señalar, ¿o aplica también la de por unos pagan todos?

Esta es una oportunidad para negociar, como ya lo han señalado expertos en ingeniería vial, que tanto municipios como comercios pueden dividirse la inversión para construir puentes, beneficiará las ventas y evitará accidentes, qué mejor ganancia que esa.

Con esto no será necesario dotar de gafas a los choferes, o colocar semáforos con luces más brillantes, o lo más temido por los conductores y amortiguadores, los topes.