Empatía Popular

¿Ya se acabó esta pesadilla llamada 2017?

Vaya que en estos primeros seis días del año nos ha llovido, ha caído una tempestad sobre el pueblo con olor a gasolina, empapados de combustible con el peligro de que un solo chispazo encienda aún más los ánimos de quienes se sienten agraviados con tantos aumentos.

Las “explicaciones” o rollo del Presidente Peña Nieto sobre sus motivos por haber autorizado el incremento a los combustibles, no satisface en lo mínimo el hambre de quienes estamos de este lado, que en apenas seis días del 2017 no vemos el final del túnel.

Las protestas iniciaron desde el primero de enero, la fiesta de los abrazos de fin de año terminó desde el primer segundo de este terrible 2017.

A la fecha esas protestas han tornado un matiz nunca antes visto, con argumentos sin sentido han sido saqueados brutalmente cientos de locales y centros comerciales, gasolineras y pipas, paros de transporte y bloqueos de carreteras, casetas de cobro, incluso camiones repartidores de pastelitos del famoso patito amarillo han sido robados por ciudadanos.

La Segob reportó que han sido detenidos más de 200 personas por los actos vandálicos en algunos estados del centro y sur del país.

Una de las entidades más afectadas ha sido Veracruz, particularmente el puerto jarocho, donde hasta el mismo gobernador Miguel Ángel Yunes se agarró a corretear ladrones afuera de una plaza comercial, luego les ofreció 500 pesos de su bolsillo para calmarlos un poco. De ese nivel.

Mientras tanto el gobierno sigue en su papel de defensor de la soberanía económica, con excusas como que el precio internacional del combustible motivó a subirlo en México. Una liberación de precios que estaba pactada hasta el 2018 pero que se adelantó así de repente.

Un país jodido al que le inyectan más pobreza en forma de impuestos, altas tasas de interés, millonarios bonos ocultos que se aprueban políticos, incrementos al gas, la luz, el agua, los alimentos.

Partidos políticos que derrochan recursos y un INE que se quiere autorizar la compra de los teléfonos inteligentes más caros al momento.

Ah, pero se tuvo que subir la gasolina porque sino el gobierno iba a recortar los programas sociales.

Pobre de mi México.