Empatía Popular

Trump y El Chapo en Estados Unidos

Este día quedará marcado para la historia, primeramente porque hoy es la investidura del presidente número 45 de los Estados Unidos, la estrella de la televisión y magnate adorador del oro y el mármol, Donald John Trump.

El exconductor del programa de Televisión “The Apprentice” jurará sobre la biblia de Lincoln frente al Capitolio en un evento que tendrá encima a los ojos de todo el planeta, por el personaje que a partir de ahora marcará un rumbo en las relaciones bilaterales de México y Estados Unidos.

Pero ahora el nuevo presidente de la nación más poderosa del orbe comparte territorio con un peculiar inquilino.

Joaquín El Chapo Guzmán llegó anoche a Nueva York, luego de que se ordenara la tan anhelada extradición por el vecino del norte, aún durante la administración de Barack Obama, pues nos dan a entender que no le querían dar el gusto a Trump de que su primera acción sea recibir al narcotraficante más buscado de La Tierra.

Ahora lo tienen y no es para menos, pues ese movimiento tan inesperado como a veces resulta ser la justicia en este país, se hace en un contexto que aparenta convertirse en otro movimiento más, tal vez desesperado, de quitar los reflectores en México sobre el grave problema social que ha despertado el incremento a los combustibles y otros insumos.

También nos dan a entender que no se quiere dispersar más la tragedia ocurrida el miércoles en un colegio de Monterrey, donde un joven presuntamente con problemas de depresión, disparó casi a quemarropa contra sus compañeros y maestra.

Es la primera vez que un atentado de este tipo ocurre en México. Solamente lo veíamos en las noticias cuando ocurrían en Estados Unidos, hechos lamentables que curiosamente nos vuelven a ligar con lo que sucede en territorio “gabacho”.

México ha mostrado una postura totalmente callada, respondiendo a breves ataques del ahora presidente que no suelta Twitter para nada (por ello la sugerencia de comprar esa red social en lugar de subastar dólares, y después cerrarla para que el copete dorado deje de hacerle daño a México cada vez que escribe algo).

Hoy 20 de enero marcará un rumbo, una historia que pinta para ser desastrosa para Estados Unidos y el posible apocalipsis de México.