Empatía Popular

Tareas escolares: ¿para el niño o los papás?

No me van a dejar mentir pero, a todos sino es que a la mayoría, odiamos las tareas escolares.

En mi época de estudiante, de primaria sobre todo, me parecía injusto tener que dedicar toda la mañana para hacer tarea y luego ir a clases en la tarde, y después regresar a casa para avanzarle a la nueva tarea.

No me quedaba tiempo para jugar, ver caricaturas, para ser niño.

Y no es que haya sido un estudiante de 10, tenía un promedio entre regular y decente, pero las tareas no me hicieron mejor que los demás, por el contrario me hacían no querer ir a la escuela.

Creo que es el mismo sentimiento para los niños de la actualidad, porque el método educativo ha sido el mismo desde tiempos ancestrales en México, saturar de tarea a los estudiantes.

Y no se trata de decir que las tareas son “del diablo”, para nada, son una extensión de la enseñanza en la escuela.

Pero basados en diferentes estudios de prestigiosas universidades en Estados Unidos, se llega a una conclusión con mucho sentido, y es que no se les está haciendo un bien pedir tareas que exijan al niño estar hasta 4 o 5 horas trabajando en ellas.

No están dejando ningún beneficio.

Los especialistas coinciden en que las tareas deben ser algo que los niños disfruten, que los apasione a aprender cosas nuevas, que dediquen una hora a esos deberes escolares y el resto a otras actividades, ya sea ejercicio o alguna otra doctrina como música, ballet, artes marciales, el resto del tiempo a ser eso, ser niños.

Incluso son las mismas tareas las que fomentan que los niños sean dependientes y flojos, pues al final son los padres quienes terminan haciéndolas.

En el peor de los casos esas “ayudas” acaban en peleas o regaños hacia el niño, porque no sabe sumar o escribir bien una palabra, y ya no ven la tarea como una responsabilidad sino como un castigo.

Otro problema es que vuelven a las tareas escolares como condicionantes, “si no terminas tu tarea no juegas con el vecino, no te doy tu comida favorita, no, no, no...”

Hasta la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha llevado a cabo peticiones para que se eliminen las tareas de todos los organismos educativos registrados en el mundo.

Quizás, en lugar de evaluar a los maestros, mejor evaluar el sistema educativo, los tiempos cambian. Que sea para la felicidad de los niños.