Empatía Popular

Reparten culpas cuando ocurre la desgracia

Los habitantes del sur de Tamaulipas todos los días conviven con los riesgos que conlleva la circulación de unidades pesadas por calles, avenidas y libramientos, sobre todo aquellas que llevan cargas con materiales peligrosos.

En el Ayuntamiento de Ciudad Madero han puesto total atención al asunto: el operativo que inició la administración sobre los transportes que entran al municipio ha detectado hasta el momento más de 10 unidades sin el permiso requerido, además de que no tienen extintores o ya están caducos, aditamento de seguridad básico para la operación de cargas de riesgo.

Lo más alarmante es que Petróleos Mexicanos, principal cliente de estos transportistas que llevan y traen hidrocarburos y petroquímicos, permitía la entrada a la Refinería Madero a las unidades sin contar con las medidas de seguridad obligatorias.

No está de más recordar el gran número de accidentes que han ocurrido dentro del centro refinador, provocados por errores humanos, falta de mantenimiento y más.

Omisos y en silencio, el peligro, más allá de la destrucción de las vialidades con los remolques pesados, es el principal factor que impuso la medida que por cuestiones obvias no fue bien recibida por los transportistas, quienes dicen que ya pagan permisos federales.

Peor tantito, con todo y permisos federales carecían de esa seguridad.

Otro riesgo latente y que sigue sin atenderse (porque tradicionalmente la autoridad se preocupa de un asunto hasta que ya ocurrió una tragedia) es la circulación de materiales peligrosos por el Libramiento Poniente.

Ya ha habido accidentes en algunos tramos, entre sus puentes y cuerpos de agua, donde Comapa toma el líquido para el consumo en hogares de la zona, exponiéndose a una contaminación irremediable y una crisis de agua inevitable, sin mencionar el terrible daño ecológico que dejaría si uno de estos materiales riesgosos cayera a la laguna.

Es una bomba de tiempo. Esta semana se descarriló un tren abajo del Puente Tampico, a metros de viviendas que están asentadas casi pegadas a las vías.

La autoridad consideró que es difícil mover a las personas de ahí; sin embargo desde el inicio se les permitió llegar. Ahí es donde empiezan a repartirse las culpas, cuando ocurren las desgracias.