Empatía Popular

Rápidos, furiosos e ilegales


Todos nos hemos quejado del mal servicio que da el transporte público en la zona sur de Tamaulipas, a veces creo que los choferes fueron creados en serie.

¿Cómo se defienden los usuarios de un servicio que clama por cobrar más?, el argumento de cada año es que sube la gasolina y las refacciones. Mi mala memoria me lleva a las veces que subieron el pasaje argumentando que solo así mejorarían las unidades. Aún me subo al mismo viejo camión lleno de polvo, con óxido y vista increíble pero hacia las llantas.

A diario los ciudadanos defienden con furia que el chofer no siga llenando más el camión, que le bajen volumen a su música, les gritan porque no sirve el timbre para bajar, y una que otra mentada también.

Sentarse en la parte de atrás del camión es más dramático que subirse a la peor montaña rusa del mundo. La velocidad a la que viajan junto a los topes y baches de las calles vuelven a esa parte trasera una sala de brincos con coxis destruidos. Todo esto y más se goza a diario por 8 pesos el viaje.

Lo más penoso del asunto es que hay funcionarios y dependencias que se dedican a regular estas situaciones, aplicar amonestaciones, castigos, suspensiones, o lo que sea con tal de que la ciudadanía tenga un servicio digno de esos 8 pesos por viaje. Pero desde una oficina es difícil.

Es fecha que no me he topado con una revisión sorpresa de la Delegación de Transporte Público en la zona sur, una dependencia que tiene un presupuesto asignado, salarios y prestaciones, vacaciones y horarios medidos, con recursos que seguro salen del erario público, que los mismos ciudadanos costean.

¿Qué estrategias se necesitan para sacar de circulación esas malas unidades y malos choferes?

La ciudadanía se pregunta cómo es que existe una revista mecánica cada determinado tiempo y aún se ven en las calles camiones a punto de desarmarse, jugando carreras entre choferes, lesionando a terceros y matando peatones. No se puede negar lo evidente.

¿Qué nos toca a los ciudadanos? ¿Denunciar? ¿Iniciar un trámite burocrático que no sabemos adónde nos va a llevar?

La confianza se ganará en el momento en que se aplique el rigor, pues las leyes y reglamentos no están de adorno, los exhortos tampoco.

Ya se acerca un nuevo aumento al transporte, ¿cuándo será? No lo sabemos pero ya viene, es seguro.

El aumento al pasaje es válido siempre y cuando sea justificado, pero ¿por qué pagar más cuando el servicio sigue para llorar? ¿Cuándo mejorará el servicio de transporte público? Ésa es la incógnita.