Empatía Popular

Limosneros: no les den monedas, denles trabajo


Estamos a pocos días del último mes del año, el tiempo se pasó volando. Con diciembre llegan los gastos, gastos y más gastos, lo que para el comercio representa ganancias, ganancias y ganancias.

Pero con diciembre también vienen los llamados pedigüeños, la “industria de la miseria” que llenará las calles, sobre todo en las zonas centro de los municipios, durante estas fiestas.

No sé usted pero cada año he notado que mágicamente en diciembre en las esquinas, y a medias cuadras, hay una o dos personas pidiendo una limosna a la gente que, en la mayoría de los casos, tienen en diciembre un cambio en su forma de ser al predominar la gratitud por los regalos y buenos deseos.

Esto obviamente es aprovechado por este sector vulnerable, desprotegido y olvidado de la población.

Sin afán de generar rechazo hacia los pedigüeños, pues cada quien está en su derecho de decidir si darles dinero o no, quienes no tienen este privilegio son los gobernantes y programas sociales que, en teoría, tienen la obligación de brindar las facilidades para colocarlos en empleos, o en su defecto generarlos para que ellos mismos produzcan y sean autosuficientes.

Será difícil quitarles la costumbre de estirar la mano para recibir una moneda, pero al final contará como una acción empática del gobierno para darles certidumbre a estas personas sin hogar o con viviendas de escasos recursos.

Ese cambio de actitud debe comenzar también con los ciudadanos y empresarios, pues lejos de señalar a los “limosneros” de que dan mala imagen a una zona con vocación turística, tienen que ser los primeros en ofrecer alternativas, junto con los gobiernos, de generar espacios laborales para estas personas.

¿Se imagina que el gobierno dé vestimenta a los pedigüeños, uniformes, un techo digno y un trabajo temporal en la limpieza del centro, pintando las fachadas o ayudando al personal de la Comapa con tantas obras pendientes en las calles? Es un sueño guajiro que a veces tengo. Otra cosa sería la ciudad siempre limpia y sin baches.

Pues dependencias como la Comapa siempre ha señalado que no se dan abasto con el personal para atender todas las fallas en las redes de agua de la ciudad. Bueno, hay un sin número de personas desocupadas en las calles que pueden ser capacitadas en labores de albañilería o construcción para acelerar estos trabajos.

Así como un egresado universitario, o una persona de la tercera edad que aún tiene las fuerzas para producir, los pedigüeños deben tener las oportunidades de acceder a un empleo, del tamaño de su condición, para que puedan valerse por sí mismos.

Pero lo repito, es solo un sueño guajiro.