Empatía Popular

Elecciones: de tín marín de do pingüé...

A poco más de una semana para las elecciones del 5 de junio, con todo lo que he visto, leído, escuchado, realmente no sé quién es quién en estas campañas. Estoy más que confundido, como ciudadano, por tantos dimes y diretes que se han dicho.

Estoy seguro que usted, lector y ciudadano, así como yo, aún tiene sus dudas sobre quién será el bueno para tomar las riendas del estado, las alcaldías y las curules en la capital.

Lo escribo por este motivo. Creo que así como usted, con tanta campaña en televisión, radio, internet, espectaculares, panfletos, hasta en el cine, está tan contaminado y un poco fastidiado de las campañas que lo único que quiere es que ya se acaben de una vez por todas.

Y es que dicen que uno es lo mismo de siempre y se parece al otro partido y candidato; otro es un criminal que ha sido perseguido y coludido con otros sujetos; uno más es palero del gobierno en turno y solamente participa por cumplir con el gasto; otro que dejó ir la oportunidad de hacer historia y no tomó en cuenta la opinión ciudadana, y uno más que anda barriendo pero nada más no recoge la basura, solo la desparrama.

Son todos esos ataques que distraen y fastidian. No podemos ver tranquilamente un video en YouTube porque primero aparece el spot atacando a tal o cual candidato. Ya ni siquiera ahí tenemos un rato de libertad.

Luego en las redes sociales, parte esencial en nuestra rutina diaria, con todos esos videos patrocinados, portales apócrifos atacando a quien sea, y también las fotos que comparten de candidatos que dicen estar en contra del actual gobierno y aparecen en las imágenes abrazando a los susodichos encargados del estado.

Es esta maquinaria que no permite definir realmente para quién va la tachita en la boleta. Unos van a destinar su voto para castigar a otro. Algunos más por mero compromiso y trámite, y una gran parte aún cree que no ir a las casillas es la mejor opción.

No señores, ahora es el tiempo indicado para, de una vez por todas, se acabe el temido abstencionismo, el cual según las anteriores elecciones en Tamaulipas predomina solo el 30 por ciento de participación del electorado.

Todos los años nos la pasamos leyendo, sobre todo en redes sociales, a los revolucionarios de ciber café alzando las teclas para denunciar a los malos gobiernos, señalar el mal actuar de los funcionarios, que se enriquecen a costillas del pueblo, y enfatizando un ya basta que nada más no se escucha pese al ensordecedor grito en las calles, y frente a las computadoras.

Ese sector que tanto se queja es el que menos sale a votar, seamos totalmente honestos.

Aún queda una semana para decidir quién es quién, si son lo mismo o no, la diferencia se hará en las boletas, y como todo, papelito habla, solo así podemos exigirles a ellos, nuestros empleados, que hagan un buen trabajo.