Empatía Popular

Agua pasa por mi casa…

Esa frase de la popular adivinanza para niños viene a mi mente cada vez que llueve en la zona conurbada, ya que literalmente el agua corre como río frente a los domicilios de casi todos los municipios, unos más afectados que otros, pero al final nadie se escapa de un buen chapuzón.

Está más que visto que los drenajes, colectores, canales y demás obras diseñadas para evitar inundaciones y encharcamientos, no están hechas para aguantar lluvias que rebasen la media hora de precipitaciones continuas, no se diga una o hasta dos horas, como ocurrió el martes 12 de mayo.

Bastaron dos horas para que incluso la Marina evacuara más de 700 alumnos de una secundaria en Ciudad Madero. ¿Qué acaso la Comapa no construyó una obra hídrica en esa zona, la de la Melchor Ocampo, durante la administración de Jaime Turrubiates? Al parecer sí, pero no funcionó, según lo reconocieron autoridades de Educación.

En esas dos horas de lluvia el drama al estilo “Titanic” se vio en la colonia Volantín de Tampico, cercana a la laguna del Carpintero, donde los vehículos de plano se fueron en picada mientras sus dueños trataban de salvarlos.

Ahí como en otras zonas afectadas de Tampico, cárcamos recién creados para desfogar el agua trabajaron a la mitad de su capacidad, que a decir de las autoridades fue por la basura que la ciudadanía tira.

Pero al momento de la repartición, Obras Públicas del estado señaló que la Comapa es la responsable de que no hayan operado correctamente los cárcamos que costaron más de 40 millones de pesos.

Otra frase muy popular es aquella que dice “al mal tiempo buena cara”, cita que la ciudadanía tomó literal mientras lugares como el centro de Tampico se convirtieron en áreas deportivas para el salto de longitud, por aquello de los brincos que tenían que improvisar para evitar los charcos.

Y es que las opiniones en las banquetas, negocios e incluso transporte público, hacían ver a las inundaciones como algo gracioso, típico, como para hacer memes en las redes sociales, en el sentido que esos millones de pesos invertidos en obras que no van a funcionar, mejor se destinen para dotar a la población de botes, lanchas o en su defecto salvavidas para no ahogarse en una coladera abierta.

También estaban los comentarios de los ciudadanos que se quejaban de que la misma gente provoca que los drenajes se tapen con la basura que tiran en la calle.

Es una labor compartida, ¿acaso se quiere llegar a tener una Venecia tampiqueña? No quiero pensar qué puede pasar si llega un huracán, esas lluvias no duran dos horas.