En privado

Los "tuitazos" de Calderón

 Parajoda: para ser inmortal hay que morirse.

Florestán

Alguna vez le dije a Felipe Calderón que el séptimo era el año más difícil del sexenio.

Esto lo comento porque Calderón se había empeñado en tener una ex presidencia marcada por la discreción, relación en la que el gobierno de su sucesor, Enrique Peña Nieto, ha guardado la misma regla.

Y así iba hasta que el ex técnico de la CIA Edward Snowden reveló que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos lo había espiado como Presidente de la República, al igual que a Peña Nieto como candidato.

Me imagino el arrebato del ex presidente, que reventó en tres de los tuits que envió el 21 de octubre. En uno daba a conocer: Hablé con @JoseAMeadeK srio de Rels Exteriores, para solicitar que transmita mi más enérgica protesta por el espionaje del que fui objeto.

En otro: Estaré atento a las gestiones del canciller para exigir explicaciones a Estados Unidos y el correspondiente deslinde de responsabilidades.

Y en el tercero: En tanto la cancillería cumple con su deber exigiendo las investigaciones respectivas, no haré más declaraciones al respecto.

Hablaba como si aún fuera Presidente de la República y de un secretario del gabinete presidencial, José Antonio Meade, que había sido su secretario de Hacienda, comprometiéndolo.

El viernes, con el caso del alcalde asesinado de Michoacán, Ygnacio López Mendoza, retomó el tuit: Gobierno federal debe evitar que PGJ de Michoacán manipule autopsia e investigación de la muerte del alcalde de Sta Ana y atraer el caso.

Independientemente del error de información, la averiguación era de la procuraduría de Guanajuato, de nuevo parecía dar instrucciones al gobierno de Peña Nieto.

Las dos tuiteras intervenciones del ex presidente Calderón, Meade y gobierno de Michoacán, alteraron la pax intersexenal que se vivió en los 11 primeros meses del gobierno Peña Nieto.

Retales

1. ¿Por? Los partidos borraron de sus listas a consejeros del IFE a sus estrellas: El PAN a José Woldenberg y Santiago Creel. El PRI a Carlos Elizondo y el PRD a Cuauhtémoc Cárdenas, que contaban con el apoyo de los tres partidos;

2. Chimoltrufia. Jesús Reyna me había dicho en privado que no volvería al gobierno de Fausto Vallejo, del que fue mandatario interino durante su licencia por motivos de salud. Sin embargo, tras unas vacaciones regresó a su cargo de secretario de Gobierno de Michoacán. La gente cambia de opinión, me dijo ayer; y

3. Quinazo. Ayer murió Joaquín Hernández Galicia, líder real del poderoso sindicato petrolero, al que Carlos Salinas depuso y encarceló en un operativo militar la mañana del l0 de enero de 1989, a los 40 días de su gobierno. La Quina fue un enemigo de Salinas y éste le pasó la factura.

Nos vemos mañana, pero en privado