En privado

Un senador ante la muerte

¿Y quién expide esos certificados de pureza?Florestán

Desde principios de diciembre supe del grave quebranto de salud del senador Miguel Barbosa: el descuido en la atención de un problema diabético se convirtió en una infección general que lo puso al borde de la muerte.

El lunes me contaba lo que fue aquella batalla por su vida, lance en que le amputaron el pie derecho, era el pie o la vida y elegí la vida, me comentó.

El día que lo condujeron al quirófano se encomendó a Dios, encomendó a su esposa, a sus hijos. Antes, enterado de la gravedad, habló con sus hermanos. Me reencontré con mucha gente, en esos momentos haces un alto, una reflexión: tengo que enfrentar esta etapa de mi vida con mucha dignidad.

Y así lo ha hecho.

—¿Crees en Dios? –le pregunté.

—Sí. Provengo de una familia materna muy creyente, con sacerdotes y monjitas. A mí, mis hijos me persignan cuando salgo de mi casa, pero soy laico y juarista.

Y recordó:

—Un día, yo era un niño, le dije a mi madre que tenía mucho miedo por la eternidad, por la muerte y ella me dijo que no lo tuviera: solamente cumple con tu deber y desde entonces lo hago. No soy un santo, porque no se puede ser santo, pero intento no provocarle mal a nadie.

Como en un acto reflejo, le dije que al burlar a la muerte se ven las cosas de otro modo, y coincidió.

—Siempre se rodea uno de acciones, de necesidades que no son trascendentes, la actividad intensa puede llevar al hombre a la soberbia, a la arrogancia, a sentirse importante, a desdeñar lo pequeño. De ahí llega al autoritarismo. Pero a partir de ahora, la moderación prevalecerá en mi forma de pensar, de razonar, de actuar. Y ese es el valor de haber vuelto —me dijo quien volvió de la muerte: el senador Miguel Barbosa, batalla esa siempre difícil de ganar, la mayoría de las veces imposible, pero que cuando uno lo logra, revive, renace, sale fortalecido y se ve la vida de otro modo, de un modo mejor, más leve, más agradecido.

RETALES

1. ACHICANDO. La decisión de Miguel Mancera de reducir el campamento de la CNTE tuvo como respuesta una fanfarronería: que van a recuperar el Zócalo;

2. DISCIPLINA. El almirante Sergio Javier Lara Montellano era jefe de la octava zona naval, en Acapulco, cuando fue designado, el pasado 4 de junio, secretario de Seguridad Pública de Guerrero. Ayer renunció por la violencia en los penales de Iguala y Acapulco con un saldo de 13 muertos. Nunca entendí por qué aceptó este cargo; y

3. DUEÑOS. Buscan a los propietarios de los dos aviones privados accidentados el fin de semana: uno en una pista michoacana que llevaba al líder de los autodefensas, José Manuel Mireles, una pequeña avioneta, y otro sin comparación, un jet Challenger-600, en Aspen, Colorado.

Nos vemos mañana, pero en privado

lopezdoriga@milenio.com