En privado

Y todo por unos pinches calcetines

Luego no saben quienes son realmente.
Florestán

Cuando la discusión nacional gira en torno a temas que van de graves a gravísimos, se sube uno banal: los calcetines del Presidente de la República.

Entiendo y comparto la indignación de casos como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, los 22 muertos de Tlatlaya y los 43 de Tanhuato; la violencia de la coordinadora de maestros, focalizada en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas; el aumento de la pobreza de acuerdo con cifras del Coneval, la violencia del crimen organizado, la inseguridad, la injusticia que desplaza a la justicia solo para los poderosos, la corrupción y la falta de transparencia; el insuficiente crecimiento económico, el entorno financiero que anuncia a una nueva tormenta perfecta, el desplome de los precios del petróleo, la depreciación del peso, el alza en las tasas de interés de la Fed, que cuando llegue va a ser otro impacto, el retraso en los resultados de las reformas centrales, y la lista de temas graves y gravísimos crece hasta donde usted, lector, le quiera añadir.

Pero en medio de este escenario de preocupaciones, el fin de semana surgió y se extendió en las redes un tema gravísimo: los calcetines del Presidente, los que se puso para la carrera del Estado Mayor Presidencial, en la que expertos en el tema, calcetines, se lo comieron vivo por no usar tines, de esos que apenas se ven, como si hubiera corrido con burka. Luego la censura fue por el refuerzo del talón: que se los había puesto al revés. El tema se extendió con la furia que acostumbran las redes y se viralizó.

Peña Nieto subió el martes una foto de sus calcetines que tienen, ciertamente, dos refuerzos, delantero y trasero, para demostrar que no se los había puesto al revés y fue peor: ¿Por qué no aclaraba los problemas graves, y se ocupaba de los calcetines?

Pues por un factor esencial: porque una cosa son unos pinches calcetines y otra, grave, la situación y destino del país.

Pero es lo que hay.

RETALES

1. COORDINADOR. Pues Ricardo Anaya tomó su primera gran decisión, que marcará su gestión como presidente del PAN, y no será, como todo aseguraba, Gustavo Madero coordinador de su diputados, sino Marko Cortés, al que conoce desde las juventudes azules. Ahora falta el Senado;

2. CHAROLAS. Los nuevos diputados han comenzado a recoger en San Lázaro los símbolos de su fuero trienal: charola, pin, pluma, portafolios y ya andan, metro en mano, eligiendo oficina y decidiendo los nuevos muebles. ¡Ah! Y pronto su auto nuevecito de paquete; ya les dirán de su pupitre, curul y sus ingresos;

3. ESTOCOLOMO. Sobre el texto del síndrome de Estocolmo que sufre el PRD ante López Obrador, me dijeron que ni muertos irían juntos a la presidencial de 2018. Al tiempo, insisto, irán juntos porque están en sus genes y en sus necesidades.

Nos vemos mañana, pero en privado

lopezdoriga@milenio.com
Twitter: @lopezdoriga
Web: lopezdoriga.com