En privado

Sí al mando único

Lo excéntrico no deja de ser convencional.Florestán


El martes pasado contaba mi querido Carlos Marín, en su Asalto a la razón, lo que sucedió en Tlayacapan, este municipio de Morelos que siempre me recuerda al gran Carlos Payán, cuando el comisionado de Seguridad Pública de ese estado, Alberto Capella, y el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, se presentaron ante el alcalde, Dionisio de la Rosa Santamaría, para notificarle el decreto de mando único expedido por el gobernador Graco Ramírez.

El alcalde del Panal había dicho en su campaña que estaba contra el mando único, alegando, que no razonando, la pérdida de la soberanía municipal, como si eso fuera lo que en verdad les preocupara y no el control de la policía local, con lo que esto implica en todos los sentidos, legales e ilegales.

Así, pues, el alcalde los recibió y al ver uniformados a Capella y a Galindo, antes de cualquier cosa, llamó a quien acababa de nombrar jefe de su policía municipal.

—Les presento al 'sensei' Abel —dijo, acercándoles a un casi adolescente en camiseta —este es el jefe de mi policía municipal.

Asombrados, Galindo y Capella se miraron y preguntaron al 'sensei' si había hecho los exámenes de control de confianza, como exige la ley, y respondió que no; que si tenía su cartilla, y dijo que no sabía; que si tenía cursos de capacitación policiaca, y les respondió que lo suyo eran ¡las artes marciales!, en lo que el alcalde de Tlayacapan se había basado para designarlo jefe de la policía municipal.

Esta situación retrata la crisis de alcaldes y policías municipales, en el más ingenuo de los casos; en el otro es la infiltración y el control que ejerce en esos cuerpos el crimen organizado que pone y quita jefes y los tiene a su servicio.

Yo soy un convencido de la necesidad del mando único para que en este país haya 32 jefes policiacos y no los más de mil 800 de la actualidad que impiden un eficaz combate a la delincuencia y a la inseguridad y son presas, o cómplices, del crimen organizado.

Y cada que oigo a un presidente municipal expresar su rechazo a este esquema, más me convenzo de su necesidad inaplazable.

Sobre todo cuando invocan la soberanía municipal, que muchos perdieron hace años en manos de esa misma delincuencia organizada que parecen proteger.

RETALES

1. NOVELA. En Colima asesinan al sobrino del ex gobernador Fernando Moreno acusado de mandar matar al ex gobernador Silverio Cavazos mientras el mismo Moreno se recupera de un atentado a tiros. Y hay elecciones para gobernador en diez días;

2. PROYECTO. Ahí va el proyecto de Rafael Moreno Valle, lo que le ha metido ruido al de Ricardo Anaya, dando espacio al de Margarita Zavala, con el PAN o sin él. Y Roberto Gil los mira desde la presidencia del Senado; y

3. ARPA. Dice Agustín Basave que lo apoyan con las alianzas electorales que ha construido con el PAN o renuncia a la presidencia del PRD. 

Nos vemos mañana, pero en privado


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