En privado

La izquierda, rota, se inmola

Carlos no Vela la pena.Florestán

 

Tras los decepcionantes resultados electorales de 2012, la escisión que provocó la salida de López Obrador para formar un partido propio y la operación Pacto por México, surgen múltiples voces que insisten en la unidad de la izquierda, que tienen una causa y destino: las elecciones y el poder.

Así hasta los que en cierto modo la han provocado, hoy piden a gritos la unidad perdida en esa lucha de protagonismos.

López Obrador llama a unir a la que llama la verdaderaizquierda, la suya, claro; Jesús Zambrano y su círculo plantean lo mismo, también Cuauhtémoc Cárdenas, Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard y hasta el padre Alejandro Solalinde: unidad es el llamado, pero cada quien la entiende según le conviene: mucha retórica y pocos objetivos comunes.

Hasta 2012, su único factor de unidad fue el electoral. Lo fue en 1988, en torno a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas y, un poco después, en la integración del PRD como aglutinador de los partidos de esa alineación. Ese, el electoral, volvió a ser el único factor que los volvió a unir en 1994 y 2000. Ya para las de 2006 y 2012, fue la candidatura de López Obrador, y hasta ahí. Luego vendría la división que siempre produce la derrota.

En este breve camino surgió un factor imprevisto que convocó a la izquierda con el resurgimiento del emblemático Cuauhtémoc Cárdenas: la reforma energética, batalla en la que López Obrador quedó muy corto, al anteponer su proyecto político de Morena y su candidatura a la Presidencia en 2018.

Y en esa línea desoyó el llamado de Cárdenas y desdeñó la invitación, respondiendo vía Martí Batres, que no la había recibido, que él estaba de gira y que ya habían pintado su raya con el PRD.

Esta fue la última gran oportunidad de la izquierda, toda, de reunirse en una sola y López Obrador la tiró al basurero de la historia.

La división está en sus genes, en los de la izquierda.

RETALES

1. Relevo. El relevo en la dirección de Cenapred, ayer, se basa en una recomendación del rector José Narro, como se acordó en noviembre pasado. Así, salió Enrique Guevara y llegó Carlos Valdés. El boletín se pasó de escueto y por eso la intriga;

2. Candidatos. Para las elecciones a gobernador de Guerrero, en 2015, están echadas las cartas: el senador Armando Ríos Piter, por el PRD, y el diputado Manuel Añorve, que repetiría por el PRI. Hay otros aspirantes que no apuntan, estos llevan la ventaja. Pero a ver cómo corren este año. Tiempo tienen; y

3. Desmarque. Marcelo Ebrard deja su comisión en la ONU, oficialmente, para aglutinar a la izquierda, dice, donde no le dan espacios. Su destino será Movimiento Ciudadano y de ahí a la Cámara de Diputados. En el PRD, ni la puerta.

Nos vemos mañana, pero en privado

lopezdoriga@milenio.com