En privado

¿Y después de la emboscada, qué?

Los hay que ni de muertito nadan.  Florestán

 

La madrugada del viernes pasado, 17 elementos del Ejército mexicano en dos vehículos Hummer escoltaban, de Badiraguato a Culiacán, una ambulancia de la Cruz Roja local que trasladaba a un jefe del cártel del Pacífico identificado como El Kevin, herido en un enfrentamiento en la sierra donde las bandas del crimen organizado pelean por esa zona estratégica.

Al delincuente lo habían atendido en un primer escalón, pero decidieron, por las heridas, trasladarlo a Culiacán a un mejor hospital.

Pero a la entrada de la ciudad fueron emboscados por un grupo de al menos 70 personas armadas que se movía en diez camionetas blindadas. Le cerraron el paso al pequeño convoy, y lo atacaron con fusiles Barret calibre .50 y granadas. La sorpresa y la intensidad de fuego, la desventaja en hombres y armas, fue determinante. En menos de 40 minutos mataron a cinco militares e hirieron a diez más, dejando solo a dos ilesos. También hirieron a un paramédico de la ambulancia.

Los dos vehículos del Ejército estallaron en llamas ante la intensidad del fuego enemigo y cuando los soldados que no estaban muertos, estaban heridos, seis de ellos gravemente, los criminales, que en todo momento tuvieron el control de la situación, se llevaron la ambulancia con todo, delincuente herido y chofer.

El atentado fue de la magnitud del registrado en Jalisco, cuando integrantes del cártel Nueva Generación derribaron en el municipio de Villa Purificación un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana con disparos de lanzacohetes, matando a nueve elementos federales, ocho soldados y una policía, y dejando gravemente heridos a otros nueve.

El ataque de Culiacán mereció la más dura condena que un secretario de la Defensa Nacional haya hecho, calificando a los agresores de enfermos, insanos, bestias criminales, seres sin conciencia.

A esa declaración debe seguir una ofensiva, pendiente, en esa zona de la sierra sinaloense y la aprobación de las leyes, también pendiente, que respalden el quehacer de las fuerzas armadas en el combate al crimen organizado, fuerzas que hoy están desamparadas ante la delincuencia y ante la ley y ante la misma sociedad que ha sido incapaz de condenar el crimen por tratarse de soldados.

RETALES

1. MEDALLA. La entrega de la medalla Belisario Domínguez, que otorga el Senado, es por partidos: en el primer año de la legislatura le toca al PRI, en el segundo al PAN y en el tercero al PRD. Este año es turno azul. La decisión es para el viernes, pero no hay acuerdo;

2. CUENTAS. El auditor superior de la Federación, Juan Manuel Portal, ha abierto 54 averiguaciones en la PGR contra el gobierno de Javier Duarte, hasta 2014. Y falta la revisión de 2015 y 16; y

3. PLAZOS. Los 16 delegados de la Ciudad de México han cumplido su primer tercio de gestión, y nada. La constante es el escándalo, el incumplimiento, el engaño, abuso, lo de siempre.

Nos vemos mañana, pero en privado

 

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