En privado

No son los deportistas, son los intereses

Lo importante ya no es competir.Florestán

En los Juegos Olímpicos, como en el mundial de futbol, cada cuatro años se crea una esperanza que casi nunca es correspondida en la realidad y surge esa llama de que ahora sí va a ser diferente y al término de cada ciclo viene la decepción.

Lo comento a raíz de lo que he leído de los resultados de los deportistas mexicanos a una semana de los juegos de Río, donde la constante ha sido eso, la decepción, en la que ellos son los menos responsables.

Estamos ante una situación cíclica: México ni avanza al quinto partido en los mundiales ni destaca en los medalleros olímpicos, siendo que a los juegos envía a los mejores de cada deporte.

Pero el problema no son ellos, el mal radica en la ausencia histórica de una política de Estado de fomento del deporte, que viene desde los planes de estudio, en las escuelas la educación física es lo más cercano al recreo, y en los planes de gobierno, una posición burocrática más en donde su titular, pese a formar parte del llamado gabinete ampliado, es un cero a la izquierda frente al Comité Olímpico Mexicano, que siempre han estado enfrentados, y las muchas veces opaca gestión de las federaciones deportivas.

Esa ausencia de políticas deportivas públicas se refleja en un dato, este sí, devastador: México tiene el primer lugar de obesidad infantil y, por ende, el primer lugar de obesidad en adultos. Ahí sí el país tiene la indeseable medalla de oro en obesidad.

Y no me estoy refiriendo a programas de gobierno como en su momento en la Unión Soviética y países satélites, marcadamente la República Democrática Alemana o la misma China, en la actualidad, donde formar deportistas de alto rendimiento triunfadores era un asunto realmente de Estado y de propaganda ante el mundo.

No, solo planteo la falta de un plan de Estado para fomentar el deporte, la salud de la juventud y, si de ahí se derivan deportistas mejor preparados y apoyados, estupendo.

Porque hoy, las medallas son, salvo excepción, historias de esfuerzo y éxito personal, no de políticas públicas.

Y así seguirá hasta que eso no se corrija.

Saludo a los competidores, que ninguno fue a perder, pero en estas condiciones, es imposible.

Retales

1. Reconocimiento. Hace unas semanas, comiendo con un grupo de periodistas, el presidente Peña Nieto hizo un reconocimiento desusado y único a un funcionario: Aristóteles Núñez. Después de hablar de su cercanía y capacidades, dijo: Aristóteles es un ejemplo de la cultura del esfuerzo, dijo de manera ejemplarizante;

2. volada. Basta con ver que se lanzó a romper con Osorio Chong y con Videgaray, para saber que la declaración de Manlio Fabio Beltrones en una entrevista era falsa y es no conocer al sonorense, quien debe ocuparse ahora de quien le lanzó ese misil; y

3. informe. Habrá una sorpresa en el formato de la lectura del próximo Informe presidencial. m

Nos vemos el martes, pero en privado

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