En privado

El Zócalo es de quien se estaciona

Dejad que los mimos se acerquen a mí.Florestán

 

Cuando el martes por la tarde en Los Pinos el presidente Enrique Peña Nieto fue informado de lo que había provocado que se tomara la plancha del Zócalo como estacionamiento para los funcionarios e invitados de su mensaje en Palacio Nacional con motivo de su segundo Informe de gobierno, dio una orden: asumir la responsabilidad, ofrecer una disculpa y asegurar que no se volvería a repetir.

Y es que esa mañana solo gente importante en el Patio Central de Palacio Nacional, la mayoría con su personal de seguridad privada, o del Estado Mayor Presidencial, los integrantes de los gabinetes.

El instructivo adjunto a la invitación para el mensaje del Presidente indicaba la ruta vehicular, Fray Servando, Jesús María y Correo Mayor para ingresar a Palacio por la puerta trasera que da, justo, a la calle de la Soledad. Y marcaba como zona de estacionamiento las calles de La Academia, Jesús María y Leona Vicario. Lo que pasa es que, qué hueva, caminar y entrar por la puerta de Correo Mayor cuando está la central del Zócalo.

Y eso fue lo que muchos hicieron. La vía que circula la plaza se llenó y alguien con mando que vio la plaza vacía la convirtió en estacionamiento, lo que provocó, con toda razón, una condena inmediata y generalizada en las redes, al punto que la Presidencia de la República asumió la responsabilidad, los costos y ofreció las disculpas y el propósito de enmienda de algo que no debió suceder.

Dicho esto, mi crítica a la conversión del Zócalo en estacionamiento por una instancia de gobierno: me parece hipócrita que quienes celebraron la ocupación de la misma plaza por meses ya por López Obrador y sus huestes, de julio a septiembre de 2006, o por la militancia de la CNTE, de mayo a septiembre pero de 2013, ahora condenaran la ocupación de las Suburbans que, insisto, más que una falta de respeto, como acusan, fue un error, que en política, insisto, es mucho peor.

RETALES

1. EXCUSA. Alfredo Elías, integrante de la coordinación del proyecto del nuevo aeropuerto, a cargo de Manuel Ángel Núñez, se excusó de votar en la selección del proyecto porque Fernando Romero, asociado al ganador Norman Foster, es concuño de uno de sus hermanos;

2. SIGILO. Durante 18 meses trabajó esa coordinación en reuniones periódicas con los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, Gerardo Ruiz Esparza, Juan José Guerra Abud y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño. Hace seis meses incorporaron a Miguel Mancera y a Eruviel Ávila. La única filtración se registró a la medianoche del lunes, cuando se deslizó el nombre del ganador: Foster y Romero; y

3. MENSAJE. Ya le informaron a Germán Larrea, de Grupo México, que su único interlocutor con el gobierno federal es el secretario del Medio Ambiente, Juan José Guerra Abud, para que sus abogados no anden buscando en otras oficinas.

Nos vemos mañana, pero en privado

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