En privado

Territorio apache

Quieren que la suma de sus partes sea superior al todo.Florestán

 

Desde que el Distrito Federal se democratizó dejó de ser un Departamento del gabinete presidencial y su titular un regente del jefe del Ejecutivo, en 1997, se convirtió en territorio del PRD.

Aquel año el PRI perdió su mayoría histórica en el Congreso, vía Cámara de Diputados, básicamente porque perdió todas las diputaciones federales y locales del Distrito Federal, además de todas las delegaciones y, por supuesto, la Jefatura de Gobierno que desde entonces no ha soltado, así como mantiene su control en la capital de la República.

Desde entonces, ni PRI ni PAN han podido con el PRD. Los tricolores apenas han podido obtener una delegación y de las pequeñas en seis elecciones y ningún distrito electoral. Todos sus legisladores, ya federales, ya locales, han sido por la vía plurinominal o de repechaje y el PAN mantiene otra delegación.

¿A qué se debe este predominio del sol azteca cuando es un partido de izquierda, dividido, con enormes escándalos que a veces trata de disimular gritando ladrón a otros?

Pues, básicamente, al control que ha logrado en estructuras y organizaciones, más los programas sociales que detonó Andrés Manuel López Obrador en cuanto a mesada a viejitos, apoyos a madres solteras, becas a jóvenes, más el manejo de ambulantes y otros grupos que aportan dinero, gente y presencia en cualquier evento público y en las urnas en tiempos de elecciones.

Esto ha anulado al PRI y al PAN en el Distrito Federal, independientemente de su incapacidad de ser partido y ser oposición, al punto que el primero nominó dos veces a Beatriz Paredes como su candidata, en 2006 y en 2012; y el segundo, nunca ha tenido candidato propio: en 2000 fue Santiago Creel, que no era panista, como tampoco Demetrio Sodi en 2006, era senador del PRD, ni Isabel Miranda de Wallace en 2012.

Y no veo que las cosas vayan a mejorar, digo, a cambiar, para el próximo 7 de junio, pues tanto uno como otro, PRI y PAN, permanecen en las sombras, inexistentes.

RETALES

1. MINISTRO. Aprobado Eduardo Medina Mora como ministro de la Corte, pese a la ofensiva en su contra, la siguiente decisión del presidente Peña Nieto es quién ocupara la embajada en Washington, que ya tiene resuelto. Anoche Medina Mora presentó su renuncia a la Secretaría de Relaciones Exteriores y hoy pasará con el sastre de la Corte;

2. ¡AGUAS! En Los Pinos se tomó la decisión de posponer la discusión sobre la Ley General de Aguas para después de las elecciones, para quitar a la oposición, básicamente a la izquierda, esa bandera electoral; y

3. VUELTA. Hipólito Mora ha sido encarcelado dos veces acusado de homicidio y dos veces ha sido liberado, una por falta de méritos y otra por revocación de la formal prisión. ¿Quién les va a creer que Mora no es una moneda de cambio? ¿Dónde están los que criticaban el michoacanazo de Felipe Calderón?

Nos vemos mañana, pero en privado

 

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