En privado

Silencio, a ver si con Felipe

Al final te quedas con la ausencia.
Florestán

Una de las fortalezas del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha sido el silencio complaciente de los presidentes de América Latina, de la mano con el apoyo desbordado de sus aliados del ALBA: Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Cuba, Argentina, Honduras.

Las únicas voces internacionales que se oyen en torno a Maduro son las de apoyo de sus alineados, lo demás es un silencio cómplice y complaciente que incluye a la Organización de Estados Americanos y a las mismas Naciones Unidas.

Los gobernantes de la región ignoran las violaciones a los derechos humanos en el régimen de Maduro bajo el cual, sus opositores, Leopoldo Gómez y Antonio Ledezma, entre otros muchos, tienen como destino la cárcel, lo que ya ni siquiera se da en Cuba, su principal soporte y beneficiario.

Maduro ha llegado a extremos hoy únicos en América Latina, al punto de haber decretado la autorización para que las fuerzas armadas disparen contra los manifestantes, lo que prohíbe la constitución que viola amparado en su presidencia por decreto.

He escuchado a presidentes de América Latina justificar su silencio diciendo que no quieren empeorar las cosas en Venezuela, que no quieren provocar una ruptura en la región, mientras Maduro pasa por encima de los venezolanos.

Hace unos días, Barack Obama, que a esto de la política exterior no le entiende, como está sobradamente documentado, declaró a Venezuela un riesgo para la seguridad de Estados Unidos, lo que dio a Maduro el pie que necesitaba para denunciar una vez más la agresión yankee y de ahí el pretexto para gobernar por decreto.

Venezuela no es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, Maduro es un peligro para la democracia y los derechos humanos de Venezuela, lo que los presidentes latinoamericanos que no lo apoyan con sus discursos, lo apoyan con su silencio, fortaleciéndolo.

Espero que la decisión del ex presidente del gobierno español Felipe González, de defender a los presos políticos de Venezuela, haga reaccionar a los presidentes demócratas de este lado y los mueva a pronunciarse enérgicamente, lo que no han hecho.

RETALES

1. GASOLINAS. No entiendo el retraso en la Cámara de Diputados de la aprobación de la ley que endurece las penas y hace grave el delito de robo de combustibles, que en 2014 llegó a 10 millones de barriles, 21 mil millones de pesos. Ya será de la próxima legislatura;

2. FISCAL. Como de la próxima legislatura será la designación del fiscal anticorrupción que en el Senado ya echaron para el siguiente periodo ordinario. Total, ¿cuál es la prisa? Entonces será la mitad de este sexenio; y

3. CINISMO. Tampoco entiendo que se acepte que los diputados hayan clasificado sus gastos personales y de grupos parlamentarios, como confidenciales para seguirlos ocultando. ¿De verdad pondrán en peligro la seguridad nacional o la estabilidad financiera del país?

Nos vemos mañana, pero en privado

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