En privado

Secuestradores: ni un condenado en 2014

Su ventaja: viven fuera de la ley y los protege la ley. Florestán


Uno de los delitos, con el de violación, que más agravian al ser humano es el secuestro, en el que es secuestrada toda la familia y su entorno, y la víctima lo es para siempre.

Su principal motor es la impunidad, que se da de diversas formas, la legal, incluida.

De acuerdo con las últimas cifras dadas a conocer por el coordinador Nacional Antisecuestro, Renato Sales, de enero a diciembre de 2014 se registraron mil 394 denuncias de secuestro, mientras que el año anterior sumaron mil 698, una reducción de 18 por ciento, es decir, 304 menos.

Sales fue muy cuidadoso al hablar de averiguaciones previas levantadas, porque es consciente de la cifra negra de secuestros, los que no se denuncian y que según organizaciones civiles son el doble de los registrados, o más.

Un aspecto a destacar, denunciado por el mismo zar antisecuestros, es el de la vertiente judicial, los tiempos procesales para sentenciar a un acusado de secuestro, que puede pasar de una generación a otra, hasta 14 años.

Por ejemplo, de los más de 2 mil 500 presuntos secuestradores detenidos en 2014, 50 por ciento más que en 2013, ninguno ha sido sentenciado, ¡ninguno!

¿Por qué? Por la lentitud de la impartición de justicia, que al no ser rápida y expedita, no es justicia: en México, el tiempo promedio para que un secuestrador sentenciado alcance condena condenatoria es de cinco años. Y eso cuando bien nos va, apuntó Sales, quien denunció que hay procesos que tras 10 años no han concluido y otros llevan 14 años sin resolverse.

Apuntó este hecho dramático: en 2014 no se dio ni una sola sentencia condenatoria a ningún secuestrador, a pesar de todos los procesos abiertos en su contra.

Esta situación, aberrante, explica el auge de los secuestros, y la distancia del Poder Judicial con la sociedad, lo que se tiene que resolver de manera urgente, término desconocido en los tribunales mexicanos.

Retales

1. Choque. La refriega epistolar entre Felipe Calderón y Juan Molinar confirma el clima que vive el PAN contra el ex presidente, que se había manifestado claramente con la exclusión de Margarita de las listas plurinominales;

2. Fuerte. Miguel Barbosa respondió ayer a los Chuchos que promueven su salida de la coordinación parlamentaria en el Senado. Soy un coordinador fuerte, nadie ha formalizado mi salida. Y la salida de la bancada de Alejandro Encinas, que promovió la dirigencia vía la senadora Angélica de la Parra, la pospusieron para hoy; y

3. Incongruencia. En el PRI el discurso anda por un lado y los hechos por otro. No se puede entender de otro modo que Fernando Bribiesca Sahagún sea su precandidato a la alcaldía de Celaya. ¿Es el más popular allí, cuáles son sus antecedentes priistas?, los otros ya los conocemos. ¿Quién tomó la decisión?

Nos vemos el martes, pero en privado

 

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